Una coalición internacional busca activar el artículo 109 de la Carta de Naciones Unidas y reunir los votos necesarios para convocar una conferencia de revisión.
La posibilidad de transformar a la Organización de las Naciones Unidas en un parlamento mundial volvió a colocarse sobre la mesa internacional mediante una iniciativa que busca activar el mecanismo previsto en el artículo 109 de la Carta de Naciones Unidas.
Francisco Plancarte, profesor de la Facultad de Derecho de la UNAM y fundador del Centro Mexicano de Responsabilidad Global, explicó que la propuesta pretende impulsar una revisión integral del documento fundacional de la organización y no limitarse a modificar aspectos específicos de su funcionamiento.
El planteamiento forma parte de una coalición que busca sumar a gobiernos, organizaciones, académicos y otros actores para alcanzar las dos terceras partes de los votos de la Asamblea General requeridas para convocar una conferencia general de revisión.
La iniciativa surge en paralelo al debate sobre una eventual reforma del Consejo de Seguridad y el derecho de veto de sus cinco miembros permanentes. Sin embargo, sus promotores plantean un alcance mayor: abrir la discusión sobre la estructura y las reglas que rigen actualmente al sistema de Naciones Unidas.
La propuesta busca ir más allá del Consejo de Seguridad
Plancarte explicó que la coalición considera insuficiente concentrar la discusión únicamente en el derecho de veto. Por ello, plantea utilizar el artículo 109 para revisar de manera integral la Carta de Naciones Unidas.
“Nosotros tenemos, más allá de la honrosa iniciativa de México y Francia, tenemos una propuesta que va un poco más allá, que es que se revise la carta en su integridad”, señaló.
El objetivo planteado por la coalición es transformar a la ONU en un parlamento mundial. La propuesta contempla discutir asuntos que rebasan la estructura actual de la organización, entre ellos los derechos humanos, la protección del medio ambiente, la regulación de la inteligencia artificial y el desarme nuclear.
“Parlamento de nuestro planeta azul” es la expresión utilizada por Plancarte para describir el modelo que promueve la iniciativa.
La idea de revisar la Carta mediante una conferencia general no es nueva dentro del debate sobre la reforma de Naciones Unidas. El artículo 109 contempla precisamente la posibilidad de convocar una conferencia para revisar la Carta cuando así lo decida una mayoría de dos terceras partes de la Asamblea General y una mayoría del Consejo de Seguridad.
México busca definir una postura institucional
Uno de los objetivos inmediatos de la iniciativa es conseguir que México adopte una posición oficial como país y no únicamente mediante organizaciones civiles o legisladores.
Plancarte señaló que en la Cámara de Diputados se prepara un punto de acuerdo en la Comisión de Ciencia y Tecnología relacionado con la promoción del artículo 109 y la revisión de la Carta.
De acuerdo con el planteamiento expuesto por el académico, México podría encontrarse entre los primeros países en asumir públicamente una postura favorable a este proceso. Irlanda también estaría explorando una posición semejante, según explicó.
La propuesta cuenta, de acuerdo con sus promotores, con el respaldo de exmandatarios, diplomáticos, académicos, fundaciones y organizaciones no gubernamentales. Entre las figuras mencionadas se encuentra Mary Robinson, expresidenta de Irlanda y exalta comisionada de Derechos Humanos de Naciones Unidas.
La coalición reúne a más de 100 organizaciones y también permite la adhesión individual de académicos y otros participantes.
CEMERG, organización fundada en 2016 por Plancarte, forma parte de este esfuerzo. El académico también tiene antecedentes de participación en iniciativas relacionadas con la reforma de Naciones Unidas y la creación de mecanismos de representación parlamentaria internacional.
Buscan respaldo en el Sur Global
La siguiente etapa de la estrategia consiste en ampliar los apoyos entre bloques y grupos de países con peso dentro del sistema internacional.
Plancarte mencionó entre los interlocutores que pretende buscar a China y a la Organización de Cooperación de Shanghái, al Grupo de los 77 más China, a India y los BRICS, además de los países de Norteamérica.
También planteó establecer acercamientos con instituciones europeas, la Unión Africana y el Parlamento Africano.
La apuesta está puesta especialmente en los países del llamado Sur Global debido al número de votos que representan dentro de la Asamblea General. Para convocar una conferencia general de revisión mediante el artículo 109 se requiere alcanzar una mayoría de dos terceras partes de los integrantes de la Asamblea.
La estrategia, por tanto, no depende únicamente de conseguir respaldos individuales, sino de construir una coalición suficientemente amplia entre diferentes bloques regionales.
Plancarte sostuvo que la eventual conferencia no tendría necesariamente que celebrarse en la sede de Naciones Unidas y que podría instalarse en cualquier parte del mundo.
Para los promotores de la iniciativa, ese espacio permitiría discutir un nuevo modelo de gobernanza internacional y revisar aspectos que consideran insuficientes dentro de la arquitectura actual de Naciones Unidas.
La reforma de la ONU tiene antecedentes
El académico recordó que en 2005, durante la gestión de Kofi Annan como secretario general de Naciones Unidas, un grupo de 16 expertos elaboró un documento con propuestas para reformar la organización.
Plancarte relató que participó en ese proceso desde organizaciones de la sociedad civil y que existía la expectativa de que el documento pudiera abrir una discusión profunda sobre el futuro de Naciones Unidas.
Sin embargo, explicó que aquella revisión terminó concentrándose en aspectos administrativos y no derivó en una transformación estructural de la organización.
Ahora, la coalición que promueve la revisión mediante el artículo 109 busca retomar la discusión desde una perspectiva más amplia.
La propuesta se suma además a otros planteamientos que durante años han buscado modificar la composición del Consejo de Seguridad, incluidos los impulsados por países como Brasil, Alemania, Japón e India.
En este nuevo intento, la discusión pretende trasladarse de las reformas parciales hacia una revisión integral de la Carta de Naciones Unidas.
El reto inmediato será conseguir los respaldos necesarios dentro de la Asamblea General para activar el mecanismo y abrir una conferencia de revisión. Por ahora, se trata de una iniciativa impulsada por organizaciones y actores académicos que busca convertirse en una posición respaldada formalmente por distintos Estados.
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