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    México y Estados Unidos revisan negociación de comercio bilateral para evitar aranceles de Donald Trump

    Las negociaciones entre México y Estados Unidos sobre el comercio bilateral han entrado en una fase crucial en Washington, D.C., a medida que se acerca la fecha límite del 4 de marzo, cuando el gobierno de Donald Trump podría imponer aranceles a productos mexicanos. El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, encabeza la delegación mexicana en estos diálogos, con el objetivo de llegar a un acuerdo que evite la afectación a la economía de ambos países.

    Al finalizar la vigésima tercera reunión del Codex, Ebrard detalló su primer encuentro con Howard Lutnick, el recién ratificado secretario de Comercio de EE. UU. El funcionario mexicano destacó que este encuentro sirvió para establecer las bases del diálogo y que esta semana un equipo técnico mexicano intercambiará bases de datos con sus contrapartes estadounidenses para comprender con precisión el estado actual del comercio bilateral.

    Una relación económica profundamente integrada

    Ebrard resaltó que la relación comercial entre México y Estados Unidos es la más integrada del mundo, destacando que más del 40% de los componentes de los vehículos que México exporta a EE. UU. son productos fabricados en ese país. Además, México importa 65 centavos de cada dólar que exporta a su vecino del norte, mientras que otros socios comerciales como Vietnam solo representan menos de 10 centavos.

    Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum confió en que el Gobierno de México cerrará un acuerdo con Trump en materia de seguridad y comercio, con el objetivo de evitar los aranceles. Durante su conferencia matutina, recordó que si es necesario, establecerá una nueva comunicación con Trump para cerrar la negociación.

    La clave: evitar la triangulación de mercancías chinas

    Uno de los puntos centrales de la negociación es el compromiso de México para imponer aranceles a productos chinos y evitar la triangulación de mercancías hacia EE. UU.. De acuerdo con Alfredo Coutiño, director para América Latina de Moody’s Analytics, Washington busca que México homologue la tarifa arancelaria estadounidense contra China para evitar que las empresas usen insumos chinos más baratos y así garantizar que se cumplan los requisitos de contenido regional establecidos en el T-MEC.

    Coutiño señaló que la relación comercial entre ambos países sigue siendo tensa, no porque EE. UU. busque desmantelar el tratado comercial, sino porque quiere mayores concesiones de México en temas de comercio, migración y seguridad nacional.

    Por otro lado, Pedro Canabal, socio de comercio exterior e impuestos de Baker Tilly, explicó que estas negociaciones son técnicas y México cuenta con argumentos sólidos, aunque advirtió que las intenciones políticas de EE. UU. podrían influir más que los aspectos comerciales.

    Entre los argumentos sólidos que México lleva a la mesa, el experto destacó que los certificados de origen y avisos automáticos de importación han permitido una mayor trazabilidad de las mercancías, algo que EE. UU. busca fortalecer, especialmente en el caso del acero mexicano.

    Impacto de los aranceles en la economía regional

    Nicole Cervi, economista de Wells Fargo, advirtió que el comercio internacional representa aproximadamente una cuarta parte de la producción en EE. UU., con un déficit comercial considerable, por lo que imponer aranceles podría ser perjudicial para ambas economías.

    Las negociaciones continuarán en Washington en los próximos días, con la intención de cerrar un acuerdo antes del 4 de marzo y evitar que los aranceles de Trump entren en vigor.

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