El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó este miércoles una orden ejecutiva histórica que establece aranceles recíprocos generalizados a países de todo el mundo, en respuesta —según sus palabras— a décadas de “desventajas comerciales injustas” para la economía estadounidense. La medida abarca a más de 100 naciones, con tarifas diferenciadas por país basadas en los aranceles que cada uno aplica a los productos estadounidenses.
“Recíprocos quiere decir: ellos nos lo hacen a nosotros, y nosotros se lo hacemos a ellos”, declaró Trump desde la Casa Blanca, en un evento que describió como “uno de los días más importantes en la historia de Estados Unidos”.
Aranceles a medida: China, la UE y Asia en la mira
El nuevo esquema establece tarifas que oscilan entre el 10% y el 50%, con los porcentajes definidos de forma proporcional a las cargas arancelarias impuestas por cada país a productos estadounidenses. Algunos ejemplos destacados:
- China: Arancel del 34%, en respuesta a un supuesto 67% que impone a EE.UU.
- Unión Europea: 20% (vs. 39% aplicados por la UE).
- Vietnam: 46% (vs. 90%).
- Japón: 24% (vs. 46%).
- India: 26% (vs. 52%).
- Corea del Sur: 25% (vs. 50%).
- Taiwán: 32%, Indonesia: 32%, Tailandia: 36%, Malasia: 24%.
También se aplicarán tasas altas a países africanos, del Caribe y Asia Central. Por ejemplo, Madagascar enfrentará un 47%, Siria un 41%, y Laos un 48%.



En contraste, naciones con una política comercial más equilibrada frente a EE. UU. como Perú, Argentina, Chile, Brasil, Colombia, Marruecos y Australia recibirán el arancel base mínimo del 10%.


México y Canadá, fuera del esquema: el T-MEC los protege
México y Canadá quedaron fuera del listado de países afectados por los nuevos aranceles. La exención se justifica en el cumplimiento de las normas de origen del T-MEC (Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá), que protege las exportaciones que califiquen bajo el acuerdo.
De todas formas, productos mexicanos y canadienses que no cumplan con los requisitos del T-MEC seguirán enfrentando tarifas específicas impuestas previamente, especialmente aquellos vinculados al acero, el aluminio, el sector automotriz y el combate al fentanilo.
La firma de la orden ejecutiva representa un giro drástico en la política comercial estadounidense, rompiendo con décadas de liberalismo económico multilateral respaldado por organismos como la Organización Mundial del Comercio (OMC).
En su mensaje, Trump afirmó que esta política provocará el regreso de industrias, empleos y capitales a Estados Unidos, y la calificó como el inicio de una “nueva era dorada”.
“La operación terminó. El paciente vivió. El pronóstico es que Estados Unidos será mucho más fuerte, más grande y más resiliente que nunca”, escribió el mandatario más temprano en su red Truth Social.
Reacciones internacionales
La medida ha generado reacciones inmediatas entre los socios comerciales de Estados Unidos. Varios países europeos, asiáticos y latinoamericanos han advertido sobre la posibilidad de represalias arancelarias, lo que podría derivar en una nueva escalada de tensiones económicas globales.
El primer ministro de Canadá, Mark Carney, y la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, mantuvieron recientemente reuniones para coordinar una respuesta conjunta en defensa del T-MEC y de sus sectores industriales estratégicos.
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