El Papa Francisco, quien fue hospitalizado el 15 de febrero de 2025 por una infección respiratoria polibacteriana, cambió su tratamiento debido a la complejidad de su cuadro clínico. El Vaticano informó que este ajuste podría extender su hospitalización más de lo inicialmente previsto. Aunque el Papa sigue mostrando signos de mejora, su recuperación avanza lentamente. A pesar de ello, continúa realizando actividades ligeras, como leer los periódicos, aunque mantiene una rutina de descanso intensivo.
El portavoz del Vaticano comunicó que el Pontífice permanece bajo atención médica constante, pero se mantiene apartado de sus compromisos oficiales. Las autoridades vaticanas aseguran que su salud se monitorea de cerca, y el equipo médico sigue evaluando su progreso. Este cambio en el tratamiento es un recordatorio de la hospitalización que sufrió el Papa en 2023, cuando también requirió cuidados prolongados por neumonía.
Aunque los fieles siguen atentos a su evolución, los médicos del Papa aseguran que responden de manera favorable al tratamiento. Se espera que, una vez estabilizado, retome sus actividades oficiales. Las autoridades del Vaticano continúan pidiendo oraciones por su salud y agradecen las muestras de apoyo de los creyentes en todo el mundo.
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