Robert Sarah, cardenal de origen guineano y figura emblemática del ala conservadora de la Iglesia Católica, vuelve a situarse entre los nombres más mencionados como posible sucesor tras la muerte del papa Francisco. A sus 79 años, su perfil doctrinal firme y su legado de defensa de la liturgia tradicional captan la atención de sectores que reclaman una vuelta a los fundamentos de la fe.
Durante la Sede Vacante, el periodo que media entre el fallecimiento de un pontífice y la elección de su sucesor, el camarlengo Kevin Farrell gestiona los asuntos de la Santa Sede mientras se convoca el cónclave. Es en este contexto donde surgen las especulaciones sobre quién liderará la Iglesia en una nueva etapa marcada por desafíos globales, tensiones internas y una profunda revisión de su papel en el mundo.
Una figura conservadora con trayectoria internacional
Nacido el 15 de junio de 1945 en Ourous, Guinea, Robert Sarah fue ordenado sacerdote en 1969. En 1979, con solo 34 años, fue nombrado arzobispo metropolitano de Conakry por el papa Juan Pablo II. Desde entonces ha desempeñado múltiples funciones en la curia romana. En 2001 fue designado secretario de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, y en 2010 presidió el Pontificio Consejo «Cor Unum», coordinando las organizaciones católicas de asistencia global.
Ese mismo año fue creado cardenal por Benedicto XVI. En 2014, el papa Francisco lo designó prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, cargo que ejerció hasta 2021, cuando presentó su renuncia al cumplir 75 años, como lo establece el derecho canónico.
Sarah es reconocido por su defensa del celibato sacerdotal, la centralidad de la liturgia y la disciplina. Se ha opuesto a reformas como la bendición de parejas del mismo sexo y la ordenación de hombres casados en la Amazonia, según EuroNews. También ha criticado lo que denomina la “colonización cultural” de Occidente y atribuye la crisis espiritual global a la pérdida del sentido de adoración a Dios.
Ha escrito varios libros, como Dios o nada (2015), La fuerza del silencio (2017) y Se hace tarde y anochece (2019), en los que defiende una Iglesia centrada en la oración, el silencio y la fidelidad doctrinal.
Su elección como papa marcaría un hito, ya que sería el primer pontífice africano de la era moderna. Sin embargo, su edad y su visión conservadora podrían jugar en su contra en un cónclave que, como señala CNN, también valora opciones reformistas.
Otros papables con perfil renovador
Entre los nombres que se barajan para suceder a Francisco también destacan figuras con posturas más moderadas o progresistas. Stephen Chow, obispo de Hong Kong, es valorado por su capacidad diplomática. Mario Grech, líder maltés del sínodo vaticano, y Pierbattista Pizzaballa, patriarca de Jerusalén, también son mencionados por su gestión pastoral y proyección internacional.
Todos ellos representan la diversidad global promovida por Francisco durante su pontificado. En las próximas semanas, los 136 cardenales con derecho a voto, muchos nombrados por el pontífice fallecido, deberán decidir entre una línea de continuidad o un retorno a posturas más tradicionales. La elección no solo definirá el rumbo de la Iglesia, sino también su influencia en los grandes debates contemporáneos.
También te puede interesar: Fallece el papa Francisco: el mundo despide al primer pontífice latinoamericano de la historia




