El presidente Donald Trump ha intensificado su estrategia migratoria con un despliegue militar que ha encendido las calles de Estados Unidos. Las protestas, iniciadas en Los Ángeles, ya alcanzan varias ciudades del país, mientras el gobernador de California, Gavin Newsom, acusa a la Casa Blanca de “militarización sin precedentes”.
La chispa se encendió cuando más de mil personas se manifestaron durante seis días consecutivos en la ciudad angelina en rechazo a las redadas de ICE. Aunque mayormente pacíficas, las marchas han estado marcadas por algunos incidentes aislados, como la quema de vehículos autónomos y enfrentamientos menores con la policía.
El punto de quiebre llegó con la llegada de tropas federales a California. Un total de 4.700 miembros de la Guardia Nacional fueron movilizados, y al menos 1.000 ya participan en operativos junto a agentes migratorios. La medida fue criticada por Newsom, quien ha presentado una demanda para impedir que las tropas participen en detenciones. Según el mandatario estatal, estas acciones constituyen una extralimitación de poderes del Ejecutivo.
“Vamos a tener un país seguro. Si yo no estuviera ahí, Los Ángeles estaría ardiendo”, declaró Trump desde Washington, tras asistir a una función del musical Les Misérables. Para el presidente, la medida es parte de su ofensiva contra lo que califica como una “invasión de migrantes ilegales”.
Gobiernos enfrentados y protestas en expansión
La Casa Blanca respondió al gobernador calificando su recurso legal como un “truco político burdo”, en medio de una creciente tensión institucional. El operativo, dirigido por el general Scott Sherman, tendrá un costo estimado de 134 millones de dólares y contempla incluso la capacitación de 700 marines en activo para intervenir en disturbios civiles.
La alcaldesa de Los Ángeles, Karen Bass, no dejó lugar a dudas al responsabilizar directamente al presidente: “Hace una semana, todo estaba tranquilo. Las cosas se complicaron a partir del viernes, cuando comenzaron las redadas. Esto fue provocado desde Washington”.
Las operaciones encubiertas por parte de agentes sin identificación han sido otro detonante. Una pastora en Downey relató que fue apuntada con un arma por hombres armados que detuvieron a un hispanohablante en un estacionamiento. Grupos civiles ya han denunciado posibles violaciones a derechos constitucionales, mientras tribunales federales comienzan a revisar las detenciones.
Las protestas han escalado más allá de California. Manifestaciones se han registrado en ciudades como Manhattan, Indianápolis, San Antonio, Denver, Raleigh, St. Louis y Spokane. En esta última, la policía impuso toque de queda tras enfrentamientos con manifestantes. En total, más de 30 personas fueron arrestadas en los últimos días.
Nuevas movilizaciones coincidirán con desfile aniversario del Ejercito
Para este sábado se espera una nueva oleada de movilizaciones, liderada por el colectivo “No Kings”. Coincidirá con el desfile militar organizado por Trump en Washington D.C. por el aniversario 250 del Ejército estadounidense, el más grande desde 1991. Tanques, helicópteros y miles de soldados tomarán las calles en una muestra de fuerza que muchos interpretan como una provocación directa.
La controversia ha reavivado el debate sobre el uso del Ejército en tareas civiles, una línea históricamente evitada en Estados Unidos. El despliegue masivo, junto con las redadas y detenciones extrajudiciales, pone a prueba los límites del poder presidencial y deja a la nación sumida en una tensión política y social sin precedentes.
También te puede interesar: Se estrella avión de Air India con 242 personas rumbo a Londres minutos después del despegue




