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    Tras la muerte del papa Francisco, el Vaticano queda bajo la gestión del camarlengo hasta la elección del nuevo pontífice

    Tras el fallecimiento del papa Francisco este 21 de abril, la Iglesia católica ha entrado oficialmente en un periodo de sede vacante, durante el cual el cardenal camarlengo, Kevin Farrell, asumirá temporalmente la gestión de los asuntos vaticanos, mientras se prepara el cónclave que elegirá al nuevo sucesor de San Pedro.

    El cardenal Farrell, de 77 años, de origen irlandés y nombrado camarlengo en febrero de 2019, se convierte en la figura central de la transición papal. Si bien sus funciones son limitadas —no puede tomar decisiones que excedan el periodo interino ni nombrar cardenales—, Farrell es el encargado de mantener la administración ordinaria del Vaticano y de coordinar las exequias y la organización del cónclave.

    ¿Qué funciones tiene el camarlengo?

    El cargo de camarlengo, cuyo nombre proviene de la palabra italiana camera (cámara), cobra plena relevancia en momentos de vacancia papal. Entre sus funciones destacan:

    • Verificar y declarar oficialmente la muerte del papa.
    • Tomar posesión simbólica de las propiedades papales, como el Palacio Apostólico, el Palacio de Letrán y Castel Gandolfo.
    • Convocar a las congregaciones generales de cardenales, donde se deciden los detalles de las ceremonias fúnebres.
    • Fijar la fecha del funeral —entre el cuarto y el sexto día tras el fallecimiento— y coordinar los nueve días de luto oficial.
    • Establecer el inicio del cónclave, que debe comenzar entre 15 y 20 días después de la muerte del pontífice.

    Históricamente, hasta el pontificado de Pío XII (fallecido en 1958), el camarlengo constataba la muerte del papa golpeando su frente con un pequeño martillo de plata, en un ritual que hoy ha sido sustituido por métodos médicos más modernos.

    Contrario a la tradición de ser enterrado en las grutas vaticanas, el papa Francisco expresó su deseo de descansar en la basílica de Santa María la Mayor, en Roma, uno de los templos marianos más importantes del mundo, donde solía orar antes y después de sus viajes apostólicos.

    El cónclave en camino

    La elección del nuevo papa se rige por la constitución apostólica Universi Dominici Gregis, promulgada por Juan Pablo II en 1996. Según este documento, el cónclave no puede iniciar antes de los 15 días posteriores al fallecimiento del papa, y debe comenzar a más tardar el día número 20. Durante este periodo, los cardenales electores, menores de 80 años, se reunirán en Roma para preparar la elección, estudiar los perfiles de los posibles candidatos y reflexionar sobre el futuro de la Iglesia.

    Mientras miles de fieles comienzan a rendir homenaje a Francisco en la Plaza de San Pedro y en diferentes rincones del mundo, el Vaticano entra en una fase solemne de preparación y discernimiento. Bajo la guía del camarlengo Kevin Farrell, el mundo católico se prepara para cerrar un capítulo histórico y abrir uno nuevo en el liderazgo espiritual de la Iglesia.

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