Trump y Delcy Rodríguez abren una nueva etapa entre Washington y Caracas

El encuentro, celebrado en Nueva York, marca el primer contacto presencial entre ambos desde la salida de Nicolás Maduro y ocurre mientras avanzan negociaciones sobre petróleo, deuda y minería.

Donald Trump y Delcy Rodríguez se reunieron por primera vez en Nueva York, en un encuentro que confirma el nuevo canal de comunicación entre Washington y Caracas y coloca a la presidenta interina de Venezuela en el centro de la agenda estadounidense para la región.

La reunión ocurrió la noche del martes en el hotel Lotte New York Palace, durante una recepción ofrecida por Trump a líderes extranjeros con motivo de la Semana de Alto Nivel de la Asamblea General de Naciones Unidas. En el encuentro participaron también el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio; el secretario del Tesoro, Scott Bessent; la jefa de gabinete de la Casa Blanca, Susie Wiles, y el subjefe de gabinete, Stephen Miller.

La cita tiene un peso particular porque representa el primer encuentro presencial entre Trump y Rodríguez desde que Estados Unidos depuso y capturó a Nicolás Maduro en enero. También supone el primer viaje de Rodríguez a territorio estadounidense desde que asumió la presidencia interina.

Rodríguez calificó el encuentro como “histórico” y afirmó que ambas partes conversaron sobre el fortalecimiento de la relación bilateral. La reunión, sin embargo, se produjo en un momento en que los contactos entre ambos gobiernos ya habían avanzado en asuntos económicos de gran relevancia.

Petróleo, deuda y minería, en el centro de la negociación

La presencia de la delegación venezolana en Nueva York no se limitó a la agenda diplomática.

Fuentes citadas por Reuters señalaron que funcionarios venezolanos mantienen conversaciones con Estados Unidos y organismos financieros internacionales sobre energía, minería y reestructuración de la deuda venezolana, estimada entre 150 mil y 200 mil millones de dólares.

Rodríguez también sostuvo reuniones con representantes del Banco Interamericano de Desarrollo, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, mientras funcionarios venezolanos avanzan en conversaciones con empresas estadounidenses interesadas en proyectos energéticos y mineros.

El petróleo ocupa un lugar central en este nuevo acercamiento.

Washington y Caracas alcanzaron recientemente un acuerdo que permitiría a Estados Unidos participar en el desarrollo de las reservas petroleras venezolanas. La administración Trump ha presentado ese entendimiento como parte de una estrategia para recuperar la producción energética de Venezuela y atraer inversiones.

A ello se suma la negociación para transferir aproximadamente 4 mil millones de dólares en oro venezolano, actualmente depositado en el Banco de Inglaterra, hacia Estados Unidos, bajo un esquema que contempla supervisión estadounidense sobre el uso de esos recursos.

El resultado es un escenario en el que la relación entre Washington y Caracas ya no se limita a la discusión política sobre el futuro de Venezuela: los recursos energéticos, financieros y mineros forman parte de las conversaciones que están redefiniendo el vínculo entre ambos gobiernos.

Trump endurece su discurso, pero se sienta con Caracas

El acercamiento ocurre además pocas horas después de que Trump utilizara su discurso ante la Asamblea General de la ONU para defender la política de fuerza de su gobierno en el hemisferio occidental.

El mandatario estadounidense reivindicó la operación mediante la cual Nicolás Maduro fue capturado y advirtió que Washington utilizará su poderío militar para defender sus intereses frente a organizaciones que considera amenazas. También colocó a Venezuela como uno de los ejemplos de la nueva política estadounidense contra el narcotráfico y los gobiernos que, según su administración, representan un riesgo para la seguridad regional.

La reunión con Rodríguez introduce así una segunda dimensión: al mismo tiempo que Trump mantiene un discurso de fuerza sobre Venezuela, su gobierno negocia directamente con la administración que quedó al frente del país tras la salida de Maduro.

No se trata, por ahora, de una normalización convencional de las relaciones entre ambos países. La Casa Blanca mantiene una posición de fuerte influencia sobre Caracas, mientras el gobierno venezolano busca recuperar capacidad económica, acceso a financiamiento y relaciones internacionales.

Pero la fotografía de Trump y Rodríguez juntos representa un cambio evidente respecto del escenario que predominaba antes de la salida de Maduro.

Rodríguez busca reconocimiento en Nueva York

Para Delcy Rodríguez, el viaje a Nueva York también representa una oportunidad para presentarse ante gobiernos, organismos internacionales y mercados como la autoridad con la que debe negociarse el futuro inmediato de Venezuela.

Este miércoles tiene previsto intervenir ante la Asamblea General de Naciones Unidas, después de sostener encuentros con autoridades internacionales y representantes de organismos financieros.

La agenda adquiere relevancia porque Caracas necesita resolver varios frentes simultáneamente: la reactivación de su industria petrolera, el acceso a financiamiento, la renegociación de su deuda y la reconstrucción de vínculos con gobiernos y organismos que durante años mantuvieron distancia de la administración venezolana.

El encuentro con Trump no resuelve esos asuntos, pero sí confirma que Rodríguez ya está participando directamente en las conversaciones que definirán buena parte del nuevo escenario económico y diplomático venezolano.

Mientras tanto, el gobierno estadounidense parece estar concentrando buena parte de su estrategia en conseguir resultados concretos en sectores como petróleo, minería, deuda y seguridad.

La reunión de Nueva York deja, por ahora, una imagen difícil de ignorar: el presidente que encabezó la presión estadounidense contra el gobierno de Nicolás Maduro ahora se sienta frente a la mujer que asumió el poder en Caracas y negocia con ella el siguiente capítulo de la relación entre ambos países.

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