En una llamada telefónica de hora y media, el presidente Donald Trump y su homólogo chino Xi Jinping acordaron reiniciar las reuniones bilaterales para intentar desactivar las tensiones comerciales que han afectado el comercio global. La conversación fue descrita como “muy buena” por el mandatario estadounidense, aunque no se ofrecieron detalles sobre la agenda de los futuros encuentros.
Trump informó a través de su red Truth Social que la charla se enfocó “casi enteramente en COMERCIO” y que resultó en “una conclusión muy positiva para ambos países”. Por su parte, los medios estatales chinos destacaron que Xi pidió “corregir el rumbo” de las relaciones entre las dos naciones y evitar interferencias que dañen aún más el vínculo.
El líder chino señaló que manejar bien el “gran barco” de las relaciones bilaterales requiere dirección y coordinación entre ambas partes. Aunque no se detalló el contenido exacto de los acuerdos alcanzados, se confirmó que las delegaciones negociadoras volverán a reunirse en una fecha próxima aún no definida.
Preparan nuevo ciclo de negociaciones con figuras clave
Por parte de EE. UU., asistirán el secretario del Tesoro, Scott Bessent; el secretario de Comercio, Howard Lutnick; y el representante comercial Jamieson Greer. Desde Pekín aún no se han revelado los nombres de sus negociadores, aunque se espera que participen altos funcionarios del Ministerio de Comercio y del Consejo de Estado.
Durante la llamada, Trump aseguró que se resolvieron dudas sobre las llamadas tierras raras, un grupo de minerales clave para la tecnología avanzada y la defensa. “Ya no debería haber más preguntas respecto a la complejidad de los productos de Tierras Raras”, escribió en su red social.
Además, Xi Jinping invitó formalmente a Trump y a la primera dama a visitar China, gesto que el presidente estadounidense respondió con otra invitación. “Como presidentes de dos grandes naciones, esto es algo que ambos esperamos hacer”, escribió.
Trump no mencionó temas geopolíticos sensibles como Ucrania, Rusia o Irán. La llamada se mantuvo centrada exclusivamente en el aspecto económico, pese al contexto internacional complejo.
Los efectos inmediatos del conflicto comercial
La conversación se dio justo después de que el déficit comercial de EE. UU. cayera a $61.6 mil millones en abril, una reducción del 55.5 % respecto al mes anterior. Esta disminución coincidió con la aplicación de aranceles del 10 % sobre prácticamente todos los socios comerciales, incluida China.
Las importaciones se desplomaron un 16.3 %, registrando apenas $351 mil millones, la mayor contracción desde el inicio de la pandemia. En consecuencia, el comercio bilateral entre Washington y Pekín cayó a niveles no vistos desde principios de 2020.
“El país ha pausado esencialmente las importaciones discrecionales y ahora trabaja con inventarios mientras empresas y consumidores esperan claridad sobre los aranceles”, explicó Oren Klachkin, economista de Nationwide.
Días antes de la llamada, Trump acusó a China de “violar totalmente” el acuerdo comercial alcanzado en mayo, afirmación que fue rechazada por el gobierno chino. El mandatario había advertido que sería “MUY DURO Y EXTREMADAMENTE DIFÍCIL” llegar a un nuevo pacto con Xi.
Esta semana, EE. UU. duplicó los aranceles al acero y al aluminio —del 25 % al 50 %— aunque dejó fuera al Reino Unido. Pekín denunció la medida como un “proteccionismo típico” que afecta la estabilidad de las cadenas de suministro globales.
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