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    Ucrania desafía a Putin: si no viaja a Turquía, evidencia que no quiere la paz

    Ucrania lanzó este martes un ultimátum diplomático al Kremlin: si el presidente Vladimir Putin no asiste a las negociaciones previstas para el jueves en Estambul, será una prueba inequívoca de que Rusia no tiene intención de detener la guerra. Desde Kiev se exige una respuesta firme de Occidente ante lo que consideran una falta de voluntad política por parte de Moscú.

    Volodímir Zelensky ha insistido en que el líder ruso asista personalmente a este nuevo intento de diálogo, el primero de alto nivel desde los fallidos encuentros de 2022. Sin embargo, el Kremlin ha evitado responder por segundo día consecutivo, alimentando las dudas sobre sus verdaderas intenciones. “Si Putin se niega a venir, será la señal definitiva de que Rusia no quiere poner fin a esta guerra”, declaró el jefe de gabinete de Zelensky, Andriy Yermak.

    Desde Moscú, la respuesta fue tan ambigua como predecible. El portavoz presidencial Dmitry Peskov declaró que Rusia “sigue preparándose para las conversaciones”, sin revelar quién integrará su equipo negociador. A la pregunta directa sobre la presencia de Putin, respondió con evasivas: “Eso se anunciará si el presidente lo considera necesario”.

    La presión internacional crece y Trump insinúa su participación

    Mientras Rusia guarda silencio, otros actores elevan la presión. El presidente Donald Trump afirmó que está considerando volar a Estambul para sumarse a las conversaciones, “si cree que pueden suceder cosas importantes”. Por su parte, el presidente turco Recep Tayyip Erdogan ofreció su capital como sede y pidió a ambos bandos aprovechar esta “ventana de oportunidad” para alcanzar un alto al fuego.

    Putin, por su parte, no ha descartado completamente un cese de hostilidades, pero condicionó todo diálogo a las “causas profundas” del conflicto, una fórmula ambigua que Kiev y Occidente interpretan como justificación ideológica para prolongar la guerra. Esas “causas” incluyen desde la “desnazificación” de Ucrania hasta la oposición a la expansión de la OTAN, pasando por la supuesta protección de la población rusoparlante del este.

    La postura de Ucrania es clara: si Putin no asiste a Estambul, el mensaje al mundo será contundente. Yermak exigió que EE. UU. y Europa respondan con nuevas sanciones contra Rusia y un aumento inmediato de la ayuda militar a Kiev. La amenaza de más apoyo bélico y presión económica busca forzar al Kremlin a definirse.

    El presidente francés Emmanuel Macron, el canciller alemán Olaf Scholz y los líderes de Reino Unido y Polonia también han instado a Moscú a aceptar un alto el fuego total de 30 días a partir de este lunes. La respuesta rusa ha sido, de momento, una negativa velada acompañada de críticas a los “ultimátums” occidentales.

    Desde el inicio de la invasión en febrero de 2022, decenas de miles han muerto y millones han huido del país. Moscú controla actualmente alrededor del 20% del territorio ucraniano, incluida la península de Crimea, anexionada desde 2014.

    En marzo de 2022, ambos gobiernos mantuvieron conversaciones en Estambul que tampoco prosperaron. Desde entonces, el diálogo se ha limitado a temas humanitarios como intercambios de prisioneros o repatriación de cadáveres. Ahora, una nueva ronda intenta reactivar el frente diplomático, pero si Putin no aparece, el mensaje será claro: no hay voluntad de paz.

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