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    Cárcel de mujeres en México: encierro, aislamiento y muerte en el único penal federal femenil

    El Centro Federal de Readaptación Social Femenil No. 16, ubicado en Coatlán del Río, Morelos, es el único penal federal en México destinado exclusivamente a mujeres. Inaugurado el 27 de octubre de 2015 como parte de un proyecto que incluyó ocho centros penitenciarios operados bajo concesiones privadas, este Cefereso se ha convertido en símbolo de abandono institucional, hacinamiento injustificado y presuntas violaciones a derechos humanos.

    Aunque su diseño lo catalogó como prisión de máxima seguridad con capacidad para 2 mil 528 reclusas, hoy alberga a poco más de mil 200 mujeres. Según académicos y organismos de derechos humanos, el 80 % de ellas no debería estar en un penal de estas características, y cuatro de cada diez aún no reciben sentencia. Esta permanencia en condiciones extremas obedece, entre otras causas, a contratos que obligan al Estado mexicano a pagar por su ocupación total, sin importar el número real de internas.

    Condiciones de encierro extremas

    Norma Angélica Callejas Arreguín, investigadora de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, documentó que el Cefereso 16 impone aislamiento de hasta 23 horas diarias, limita las visitas familiares a una cada 11 días y restringe las llamadas telefónicas a una por semana de apenas 10 minutos. Esto obliga a muchas mujeres a decidir entre hablar con sus familiares o con sus abogados.

    En mayo de 2025, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos reiteró su preocupación por las condiciones en el penal. Durante visitas realizadas por el Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura, se identificaron múltiples deficiencias: agresiones verbales por parte del personal de seguridad, falta de medicamentos psiquiátricos, escasa atención ginecológica, ausencia de estudios de detección como mastografías o pruebas de Papanicolau, y traslados arbitrarios que interrumpen la comunicación de las internas con sus redes de apoyo.

    Entre 2022 y 2024, al menos 26 mujeres murieron dentro del penal, la mayoría clasificadas oficialmente como suicidios. Solo en 2023 se reportaron 11 muertes y otras seis en 2024. La CNDH advirtió que, en varios de estos casos, no se exploraron otras líneas de investigación sobre posibles omisiones o abusos por parte del personal del centro penitenciario.

    Reclusas de alto perfil y mujeres olvidadas

    Pese a su categoría de alta seguridad, el Cefereso 16 recibe tanto a mujeres involucradas en casos de alto impacto como a internas sin sentencia o acusadas de delitos no graves. Entre las figuras más reconocidas que han pasado por esta prisión se encuentra Rosalinda González Valencia, esposa del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación. Fue sentenciada en 2023 por operaciones con recursos de procedencia ilícita y liberada en febrero de 2025 tras cumplir más de la mitad de su condena.

    Actualmente, el penal alberga a Gloria García Luna, hermana del exsecretario de Seguridad Pública Genaro García Luna. Está acusada de vínculos con el Cártel de los Beltrán Leyva, peculado y delincuencia organizada. En 2024 denunció tortura, segregación, hostigamiento e incomunicación. Un juez de amparo ordenó que se le brindara atención médica tras constatarse omisiones en su caso.

    También ha estado recluida Sofía del Carmen Monsiváis Treviño, sobrina de Miguel Ángel Treviño Morales, alias ‘Z-40’, exlíder de Los Zetas, actualmente preso en Estados Unidos.

    Modelo fallido con rostro de mujer

    La existencia del Cefereso 16 plantea un dilema estructural: la única cárcel federal para mujeres en México funciona más como un instrumento de aislamiento que de reinserción. Sus reglas de operación responden a intereses contractuales firmados durante el auge del modelo penitenciario privatizado, más que a una lógica de justicia.

    Especialistas y organismos nacionales e internacionales han criticado ese modelo. Advierten que la sobreclasificación de reclusas, la lejanía con sus familias, la falta de atención médica y los castigos extremos provocan un deterioro sistemático de su salud física y mental.

    Aunque la administración federal ha reconocido algunas deficiencias, no existe un plan de reforma para el Cefereso 16 ni una política penitenciaria con enfoque de género que revise a fondo el sistema carcelario femenino en México.

    También ha estado recluida en este penal Sofía del Carmen Monsiváis Treviño, sobrina de Miguel Ángel Treviño Morales, alias ‘Z-40’, exlíder de Los Zetas, actualmente preso en Estados Unidos.

    Una crisis humanitaria ignorada

    La existencia del Cefereso 16 plantea un dilema estructural: la única cárcel federal para mujeres en México funciona más como un instrumento de aislamiento que de reinserción. Sus reglas de operación responden más a los intereses contractuales firmados durante el auge del modelo penitenciario privatizado que a una lógica de justicia.

    El modelo ha sido severamente criticado por especialistas y organismos nacionales e internacionales, que advierten que la sobre clasificación de reclusas, la distancia con sus familias, la falta de atención médica y los castigos extremos contribuyen a un deterioro sistemático en la salud física y mental de las internas.

    Aunque la administración federal ha reconocido algunas deficiencias, aún no existe un plan de reforma para el Cefereso 16 ni una política penitenciaria específica con enfoque de género que permita una revisión exhaustiva del sistema carcelario femenino en México.

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