CJNG lleva su operación de armas hasta Europa y cae en Chequia el ahijado de “El Jardinero”

José Miguel Alvarado Morales, de 23 años, fue detenido junto con otros tres presuntos integrantes del CJNG; Estados Unidos los acusa de negociar armas y explosivos a cambio de fentanilo y metanfetamina

La operación del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) para conseguir armamento en Europa terminó con la detención de cuatro presuntos integrantes de la organización en República Checa, entre ellos José Miguel Alvarado Morales, identificado por autoridades estadounidenses como representante de un integrante de alto nivel del grupo y señalado como ahijado de Audias Flores Silva, alias “El Jardinero”.

El Departamento de Justicia de Estados Unidos informó el 11 de agosto que los cuatro mexicanos enfrentan cargos federales por conspiración para cometer narcoterrorismo, apoyo material al terrorismo, conspiración para importar drogas y tráfico de armas de fuego. Alvarado Morales, de 23 años, podría recibir una condena de cadena perpetua si es declarado culpable.

Además de Alvarado Morales, los acusados son Edgar Alejandro López Velasco, Noé Díaz Jiménez y Leobardo Gaxiola López, alias “Bado”. Los cuatro fueron detenidos en República Checa durante junio de 2026, después de que autoridades detectaran negociaciones para trasladar armamento europeo hacia México.

El caso revela una ruta que combinaba drogas con adquisición de armas. Según la acusación estadounidense, parte del pago por el armamento se habría realizado con fentanilo y metanfetamina destinados al mercado de Estados Unidos.

Armas europeas a cambio de fentanilo y metanfetamina

La investigación señala que Edgar Alejandro López Velasco y Noé Díaz Jiménez negociaron en febrero la adquisición de ametralladoras y artefactos explosivos en República Checa.

El armamento que pretendían obtener incluía distintos tipos de ametralladoras europeas, lanzagranadas, morteros y municiones. De acuerdo con la acusación, las armas serían trasladadas posteriormente a México para utilizarlas contra grupos criminales rivales, civiles, policías y elementos militares.

El intercambio tenía una característica particular: los presuntos operadores del CJNG ofrecían drogas como forma de pago.

La acusación establece que el fentanilo y la metanfetamina utilizados en la negociación habían sido introducidos desde México hacia Estados Unidos para su distribución. De esta manera, la investigación estadounidense vincula en una misma operación el tráfico internacional de drogas con la adquisición de armamento en Europa.

Las autoridades no presentan estas operaciones como hechos ya acreditados mediante una sentencia. Se trata de acusaciones contenidas en una acusación formal presentada ante una corte federal de Estados Unidos, por lo que los cuatro señalados mantienen la presunción de inocencia mientras no exista una resolución judicial en contrario.

La investigación involucró a agencias estadounidenses, autoridades checas y dependencias mexicanas. Participaron la Administración para el Control de Drogas (DEA), el FBI, Investigaciones de Seguridad Nacional, la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos, autoridades de República Checa, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana y la Secretaría de Marina, además de Interpol.

El ahijado de “El Jardinero” entre los acusados

La presencia de José Miguel Alvarado Morales añade una dimensión particular al caso debido a sus presuntos vínculos dentro de la estructura del CJNG.

El Departamento de Justicia lo identifica como representante de otro integrante de alto nivel de la organización. En información difundida sobre el caso también se le señala como ahijado de Audias Flores Silva, “El Jardinero”, uno de los operadores de alto rango del cártel.

Flores Silva fue detenido por autoridades mexicanas el 27 de abril de 2026. Sin embargo, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos sostuvo en julio que la red vinculada con “El Jardinero” continuaba operando después de su captura.

El Tesoro describió entonces una estructura integrada por subordinados, familiares y operadores financieros y logísticos que mantenían actividades relacionadas con los intereses de Flores Silva.

De acuerdo con esa dependencia, “El Jardinero” había mantenido influencia sobre territorios de Jalisco, Nayarit, Michoacán, Guerrero y Zacatecas. Su red incluía empresas y personas utilizadas, según las autoridades estadounidenses, para ocultar intereses y recursos vinculados con actividades ilícitas.

Por ello, la captura de Alvarado Morales en Europa adquiere relevancia dentro de una ofensiva más amplia de Estados Unidos contra las estructuras internacionales del CJNG.

Un laboratorio de drogas apareció en la misma investigación

La operación también llevó a las autoridades mexicanas hasta un laboratorio de drogas sintéticas en Zapopan, Jalisco.

El Departamento de Justicia estadounidense informó que Noé Díaz Jiménez era señalado como traficante de fentanilo y estaba relacionado con un laboratorio ubicado en México. Dos días después de las detenciones en República Checa, el 12 de junio, autoridades mexicanas desmantelaron ese sitio en Zapopan.

El dato muestra que la investigación no se limitó a las negociaciones realizadas en Europa. También siguió el rastro de las actividades que presuntamente sostenían desde México los operadores involucrados.

Dos de los detenidos, Edgar Alejandro López Velasco y José Miguel Alvarado Morales, fueron extraditados a Estados Unidos. Ambos comparecieron ante un juez federal en Florida y quedaron bajo custodia de las autoridades estadounidenses.

Los cargos presentados contra Alvarado Morales incluyen conspiración para cometer narcoterrorismo, conspiración para proporcionar apoyo material al terrorismo, conspiración para importar drogas y conspiraciones relacionadas con tráfico de armas. Todos esos cargos contemplan, en su caso, penas máximas que pueden llegar a cadena perpetua.

La acusación representa así un nuevo frente en la persecución internacional de las redes del CJNG. La investigación conecta a operadores mexicanos con proveedores de armamento en Europa y con rutas de drogas hacia Estados Unidos.

Mientras tanto, el proceso judicial deberá determinar la responsabilidad individual de cada uno de los acusados. Por ahora, la evidencia presentada por los fiscales sostiene las acusaciones, pero no equivale todavía a una sentencia condenatoria.

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