Durante su conferencia matutina de este miércoles, la presidenta Claudia Sheinbaum salió al paso de las críticas sobre el Tren Maya, proyecto insignia de su administración, al asegurar que está funcionando sin retrasos y que pronto será rentable. Ante las preocupaciones por los sobrecostos y las pérdidas reportadas, Sheinbaum pidió “paciencia y confianza” a la población, destacando que el ferrocarril fue diseñado con una visión a largo plazo que incluye fases de maduración. La mandataria detalló que el Tren Maya, inaugurado en diciembre de 2023, opera actualmente con el 55% de su flota de trenes, un escenario previsto en su planificación.
“Estos primeros años son de pasajeros, aunque no haya llegado toda la flota, porque así se diseñó, no por algún problema”, explicó, proyectando que la rentabilidad aumentará con la incorporación de nuevos trenes.
Oscar Lozano, director del Tren Maya, respaldó esta postura, estimando que el punto de equilibrio se alcanzará en 2030, tras superar la etapa de crecimiento.
“Estamos dando resultados con lo que tenemos”, afirmó. Sheinbaum también señaló que el transporte de carga, programado para 2027, impulsará las ganancias, diversificando los ingresos más allá de los boletos. Sin embargo, las cifras actuales reflejan desafíos: en el primer trimestre de 2025, el proyecto recibió 3,400 millones de pesos en subsidios del erario, mientras sus ingresos por venta de boletos sumaron solo 137 millones.
En 2024, las pérdidas ascendieron a 2,561 millones de pesos, excluyendo subsidios, según El Financiero, y el ferrocarril transportó 1.359 millones de pasajeros, complementando sus ganancias con souvenirs como peluches de jaguar. Frente a las críticas sobre el costo total, que sigue sin actualizarse debido a modificaciones en curso, Sheinbaum y Lozano evitaron precisar cifras, enfocándose en la viabilidad futura. El Tren Maya, operado por el Ejército mexicano, busca consolidarse como un motor económico, aunque su sostenibilidad sigue bajo escrutinio.
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