En medio de crecientes críticas por la falta de medicamentos y servicios en el sector salud, la presidenta Claudia Sheinbaum negó que el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) se encuentre en crisis financiera. Durante su conferencia matutina, la mandataria aseguró que tanto el IMSS como el ISSSTE tienen actualmente más recursos que nunca, y desestimó los señalamientos sobre un posible estado de bancarrota institucional.
“El IMSS y el ISSSTE tienen más recursos ahora que en toda su historia. El ISSSTE ha tenido más problemas, pero se está capitalizando. Se privatizaron muchos servicios”, afirmó Sheinbaum.
La declaración fue una respuesta directa a cuestionamientos sobre el desabasto de medicamentos y estudios clínicos en diversas entidades del país, planteados por derechohabientes durante la conferencia. Sin embargo, los datos oficiales contradicen la narrativa presidencial.
Más de 4.5 millones de recetas no surtidas en 2024
A pesar de la afirmación de Sheinbaum, cifras del propio gobierno reflejan un problema estructural persistente en el sistema de salud pública. Entre el 1 de enero y el 19 de diciembre de 2024, el IMSS no surtió 4 527 281 recetas, lo que equivale a más de 11.5 millones de piezas de medicamentos faltantes. Aunque esta cifra representa una mejora con respecto al punto crítico de la pandemia, es tres veces mayor que el promedio anterior a 2019.
Los medicamentos con mayor escasez corresponden a tratamientos oncológicos, diabetes, hipertensión y trastornos mentales. Entre ellos destacan fármacos de uso común como insulina NPH, amlodipino, liraglutida, levetiracetam y atorvastatina, cuya ausencia obliga a los pacientes a recurrir al sector privado, poniendo en riesgo su salud y economía.
El legado de la pandemia y el nuevo rostro del desabasto
Durante el periodo 2020–2022, el IMSS dejó de surtir más de 50 millones de recetas:
- 2020: 15.8 millones
- 2021: 22.1 millones
- 2022: 12.5 millones
Aunque en 2023 la cifra se redujo a 5.1 millones, los datos de 2024 indican que el problema no ha sido erradicado, y permanece muy por encima de los niveles registrados antes del actual gobierno.
Además, el IMSS-Bienestar, nuevo organismo que absorbió al desaparecido INSABI, reportó 7 296 recetas no surtidas en menos de cinco meses de operación. Las Fuerzas Armadas también fueron afectadas: entre enero y noviembre de 2024, 1 045 455 recetas no se entregaron a derechohabientes de Sedena y Marina.
Fallas estructurales y cuestionamientos a las soluciones
Pese a los esfuerzos del gobierno federal por centralizar las compras a través de Birmex y crear la Megafarmacia del Bienestar, las críticas se mantienen. Expertos y organizaciones civiles señalan que el problema radica en deficiencias de planeación, prácticas corruptas, mala logística y una escasa conexión entre la oferta y la demanda real de medicamentos en las unidades médicas.
La presidenta Sheinbaum ha reiterado su compromiso con fortalecer el sistema de salud pública, pero su afirmación de que “el IMSS tiene más recursos que nunca” ha generado reacciones mixtas entre derechohabientes y profesionales del sector, quienes aseguran que el presupuesto no se está traduciendo en soluciones efectivas para los millones de pacientes afectados.
Mientras tanto, la población continúa enfrentando largas filas, desabasto, y una atención fragmentada, en un sistema que —aunque con más recursos— sigue lejos de cumplir con su promesa de garantizar salud digna y universal para todos.
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