La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) condenó enérgicamente el asesinato de siete jóvenes, varios de ellos menores de edad, ocurrido la madrugada del lunes en la plaza principal de la comunidad de San Bartolo de Berrios, en el municipio de San Felipe, Guanajuato. El ataque, perpetrado con armas de alto poder, ha conmocionado a la población local y ha encendido nuevas alarmas sobre la escalada de violencia en el país.
De acuerdo con testimonios recabados en el lugar, el ataque fue directo y brutal. Un comando armado abrió fuego contra los jóvenes sin previo aviso, dejando una escena devastadora que fue presenciada por varios habitantes de la zona. Las víctimas se encontraban reunidas en la plaza cuando fueron sorprendidas por los agresores.
En un pronunciamiento difundido este martes, la CEM expresó su “profundo dolor y consternación” ante los hechos y demandó acciones inmediatas por parte de las autoridades.
“Esta masacre, una más entre tantas que se repiten con dolorosa frecuencia, es un signo alarmante del debilitamiento del tejido social, la impunidad y la ausencia de paz en vastas regiones de nuestra nación”, denunciaron los obispos mexicanos.
El comunicado también incluye un llamado urgente a los gobiernos federal, estatal y municipal para que no permitan que este crimen quede en la impunidad, subrayando que los mexicanos no deben acostumbrarse a convivir con la violencia.
“No podemos acostumbrarnos a vivir con la muerte violenta, ni permitir que la impunidad se convierta en norma”, sentenció la Iglesia católica.
Jesuitas se suman al clamor por justicia
La Compañía de Jesús en México también se pronunció sobre el ataque, sumándose a las expresiones de dolor e indignación. A través de sus redes sociales, los jesuitas manifestaron:
“Desde la Compañía de Jesús en México nos solidarizamos con el profundo dolor por el asesinato de siete jóvenes en San Bartolo de Berrios, Guanajuato. Nos unimos en oración con sus familias y la Arquidiócesis de León, y alzamos la voz para clamar justicia y paz”.
El mensaje fue replicado por comunidades religiosas y organizaciones de derechos humanos que, además de exigir justicia, reiteraron la necesidad de reconstruir el tejido social, invertir en políticas de prevención de la violencia y fortalecer las instituciones de procuración de justicia.
Guanajuato: epicentro de la violencia
Este nuevo hecho de sangre vuelve a colocar a Guanajuato en el centro de la agenda nacional de seguridad. La entidad ha sido, durante los últimos años, una de las más violentas del país, con constantes enfrentamientos entre grupos criminales y una creciente cifra de homicidios dolosos.
Organizaciones civiles han advertido sobre la falta de estrategias eficaces de seguridad y la progresiva descomposición del entorno social en comunidades como San Felipe. El caso de los siete jóvenes asesinados ha sido descrito como “otro recordatorio del fracaso institucional ante la violencia que azota a miles de familias”.
Para la Iglesia católica, la memoria de las víctimas debe ser un punto de inflexión:
“Nos debe impulsar a no callar ante la violencia, a exigir justicia y a trabajar, desde cada trinchera, por la paz que tanto necesita México”.
El clamor es claro: que el dolor no se convierta en costumbre y que la impunidad no sea la respuesta del Estado ante la tragedia.
También te puede interesar: Claudia Sheinbaum propone regular el «Acamoto» tras saldo fatal y afectaciones ambientales en Acapulco




