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    Embajador de EE. UU.: Gracias a Trump y Sheinbaum, los cárteles se van a la quiebra

    El embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, aseguró este jueves que los cárteles del narcotráfico “se están yendo a la quiebra” gracias al trabajo conjunto entre los gobiernos de Donald Trump y Claudia Sheinbaum. Su declaración se da en medio de nuevas tensiones comerciales y diplomáticas, pero también en un contexto de colaboración reforzada en seguridad fronteriza.

    Johnson citó al exdirector del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, Thomas D. Homan, quien ha fungido como asesor clave en la política migratoria de Trump. “Secundo lo que dijo recientemente mi amigo Tom Homan: las incautaciones de fentanilo han bajado más de la mitad gracias a una frontera segura”, escribió Johnson en un comunicado.

    Agregó que, al mismo tiempo, “en México han aumentado las incautaciones de fentanilo gracias a la creciente colaboración entre los Estados Unidos y México”. Esa cooperación, según el embajador, ha debilitado las estructuras financieras del crimen organizado.

    “Bajo el liderazgo de Donald Trump y la presidenta Claudia Sheinbaum, los cárteles se están yendo a la quiebra y tanto los Estados Unidos como México son más seguros por ello”, aseguró Johnson.

    Aranceles diferidos y presión desde Washington

    El reconocimiento a la mandataria mexicana se da justo después de una llamada telefónica con Trump este mismo jueves. En esa conversación, ambos líderes acordaron retrasar por 90 días la imposición de aranceles a productos mexicanos, aunque se mantendrán otras medidas extraordinarias impuestas por Washington.

    “La complejidad de un acuerdo con México es distinta a la de otros países, por las ventajas y problemas derivados de la frontera”, afirmó Trump durante un acto en la Casa Blanca.

    Ese matiz ha sido subrayado también por Karoline Leavitt, vocera de la Casa Blanca, quien recientemente señaló que México ha demostrado una “actitud cooperativa excepcional” en temas de seguridad y control migratorio. Según dijo, esa postura es la que ha permitido evitar medidas más drásticas.

    Antecedentes: presión, militarización y cifras mixtas

    La narrativa del embajador Johnson encaja en una estrategia más amplia del gobierno de Trump para presentar la frontera sur como una zona bajo control, en contraste con el caos que atribuyeron a administraciones previas. Sin embargo, el panorama en México es más complejo.

    Desde su toma de protesta en octubre de 2024, Claudia Sheinbaum ha mantenido una política de continuidad con respecto a la militarización de la seguridad pública. Ha reforzado operativos contra el narcotráfico con apoyo de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y la Marina, así como incrementado la cooperación con la DEA y otras agencias estadounidenses.

    A pesar de ello, organizaciones civiles y especialistas en seguridad han advertido que el debilitamiento financiero de los cárteles no necesariamente se traduce en menos violencia. En algunos estados, como Guerrero, Zacatecas y Sonora, la fragmentación de grupos criminales ha generado picos de homicidios y desplazamientos forzados.

    En junio, el gobierno mexicano reportó una cifra récord de 28 toneladas de fentanilo incautadas en el primer semestre del año, aunque no se ha aclarado cuánto de ello fue producto de operativos propios o de inteligencia compartida con EE. UU. Tampoco se ha hecho pública la cantidad de laboratorios desmantelados ni la localización exacta de los decomisos.

    Un mensaje político con múltiples lecturas

    Las declaraciones de Johnson, Homan y Trump parecen tener también una carga política interna. Trump, que busca la reelección en noviembre, ha insistido en que su administración ha “devuelto la seguridad a ambos lados de la frontera”. Johnson, por su parte, ha reiterado que México ha pasado de ser un desafío a un “socio estratégico” bajo Sheinbaum.

    Sin embargo, sectores críticos tanto en EE. UU. como en México advierten que el relato oficial minimiza la complejidad del fenómeno criminal y exagera los efectos inmediatos de la política fronteriza. “Decir que los cárteles están en quiebra es una afirmación audaz que aún no se sostiene con evidencia pública sólida”, opinó un investigador del Instituto Belisario Domínguez.

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