El caso del asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, dio un giro contundente luego de que la Fiscalía General del Estado de Michoacán confirmara que el adolescente Víctor Manuel ‘N’, señalado como autor material del ataque, murió tras recibir un disparo con su propia arma cuando ya estaba sometido y esposado. Esta versión contradice directamente lo declarado por el escolta implicado, quien aseguró que la detonación ocurrió durante un forcejeo para desarmar al menor. La audiencia inicial contra siete escoltas y el presunto autor intelectual destapó una serie de omisiones, testimonios cruzados y revelaciones sobre la estructura criminal que operó detrás del homicidio del edil.
Audiencia tensa y hallazgos periciales
La diligencia, realizada en el Centro de Alta Seguridad para el Delito de Alto Impacto número 1, en Charo, se prolongó por más de siete horas. Al cierre, los ocho acusados —siete escoltas, entre ellos una mujer, y Jorge Armando ‘N’, alias «El Licenciado»— quedaron bajo prisión preventiva oficiosa por presunta participación en homicidio calificado. En el caso de los policías, la acusación incluye la modalidad de comisión por omisión.
De acuerdo con la FGE, el escolta Demetrio ‘N’ habría levantado del suelo la pistola utilizada por el joven atacante y la accionó a menos de 30 centímetros de su cuerpo. El peritaje estableció que el disparo fue directo y sin señales de un enfrentamiento inmediato. Pese a esto, en su declaración, el policía insistió en que forcejeó con el menor, a quien describió como “muy fuerte”, y que su intención era neutralizarlo. También afirmó que le advirtió: “no te muevas”.
Un paramédico que intentó auxiliar al adolescente relató que los escoltas le impidieron acercarse. “Déjalo”, habría dicho uno de ellos. Solo pudo intervenir cuando llegaron elementos de la Guardia Nacional, momento en el que el menor ya no tenía signos vitales.
Red de filtraciones y la figura de ‘El Licenciado’
Durante la audiencia, la Fiscalía expuso análisis de conversaciones virtuales entre el presunto autor intelectual y la célula encargada de ejecutar el ataque. Estas comunicaciones revelaron que había un infiltrado cercano al alcalde que informaba sus movimientos. Reforma también destacó que, al momento del ataque, Demetrio ‘N’ fungía como director de la Policía Municipal y era responsable del dispositivo de seguridad del edil.
La FGE afirmó que el Cártel Jalisco Nueva Generación presuntamente ofreció dos millones de pesos por ordenar la ejecución del presidente municipal. Además, dijo que personas vinculadas al entorno de Manzo filtraban información sensible que permitió a los atacantes planear el crimen.
Reconstrucción del homicidio y participación de ‘El Licenciado’
Peritos presentaron una reconstrucción detallada de los disparos que recibió Carlos Manzo la noche del 1 de noviembre en la plaza principal de Uruapan. El ataque duró apenas 1.5 segundos y consistió en seis detonaciones: la primera impactó su codo y lesionó a un civil que le pedía una fotografía; otra alcanzó su hombro; dos más dieron en la espalda; otra en el costado; y un disparo final perforó tórax y resultó mortal. El sexto impacto lo alcanzó mientras ya estaba caído.
Jorge Armando ‘N’, recluido en el penal federal de El Altiplano, participó de la audiencia de forma virtual. La Fiscalía sostiene que coordinó a la célula criminal que ejecutó el ataque en plena celebración del Día de Muertos.
Incertidumbre procesal y un prófugo
La defensa de los escoltas y del presunto autor intelectual solicitó la duplicidad del término constitucional, por lo que la decisión sobre su posible vinculación a proceso se dará a conocer el miércoles. Mientras tanto, los siete escoltas detenidos permanecerán en el penal de Mil Cumbres, y «El Licenciado» seguirá recluido en El Altiplano. El gobernador Alfredo Ramírez Bedolla confirmó que uno de los escoltas continúa prófugo.
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