García Luna denuncia maltrato extremo en cárceles de EE. UU.: perdió 14 kilos y fue privado de higiene básica

Genaro García Luna, exsecretario de Seguridad Pública de México durante la administración de Felipe Calderón, denunció un trato cruel e inhumano durante su encarcelamiento en prisiones de Estados Unidos. Tras ser sentenciado a 38 años de prisión en octubre de 2024 por colaborar con el Cártel de Sinaloa, el exfuncionario asegura que sufrió aislamiento extremo y privaciones graves que afectaron su salud física y mental.

Desde su detención, García Luna fue trasladado entre diversas cárceles, incluyendo Brooklyn, UPS Lee en Virginia y el supercentro de máxima seguridad ADX Florence en Colorado. Según su defensa, en UPS Lee enfrentó un régimen de aislamiento que le impidió bañarse, afeitarse y comer con utensilios durante meses, a pesar de no haber recibido sanciones disciplinarias. Además, se reporta que perdió más de 14 kilos debido a la alimentación inadecuada.

Las condiciones críticas en ADX Florence y la defensa de derechos humanos

Tras su traslado a ADX Florence, conocido como una de las prisiones más seguras del mundo, García Luna reconoció que sus condiciones mejoraron: se le permitió ducharse, comer con cubiertos y tener acceso limitado a lecturas. Sin embargo, todavía carece de material legal esencial para preparar su apelación, lo que limita su defensa jurídica. Sus abogados aseguran que no ha tenido acceso a transcripciones de juicio ni documentos clave para su caso.

ADX Florence alberga a algunos de los criminales más peligrosos del mundo, como Joaquín “El Chapo” Guzmán, Francisco Javier Arellano Félix y Juan García Ábrego. La prisión, con clasificación “supermax”, nunca ha registrado una fuga desde su apertura en 1994 y se considera el máximo nivel de seguridad en Estados Unidos.

Abogados solicitan intervención de la Corte de Apelaciones

Los abogados de García Luna solicitaron la intervención de la Corte de Apelaciones del Segundo Circuito para garantizar derechos humanos básicos, incluyendo comunicación con sus defensores, acceso a materiales legales y condiciones de higiene dignas. Los informes de maltrato incluyen privación de baños, afeitarse y utensilios para comer, así como incomunicación prolongada que afectó su salud y bienestar general.

La defensa señala que la liberación de García Luna está programada para 19 de junio de 2052, lo que implica décadas de encarcelamiento bajo condiciones estrictas. Las denuncias presentadas buscan garantizar que se respeten los derechos del exfuncionario mexicano mientras cumple su condena en un sistema penitenciario de máxima seguridad.

Expertos en derechos humanos han destacado que, aunque la seguridad en prisiones de alto riesgo es esencial, deben garantizarse condiciones mínimas de higiene, alimentación adecuada y acceso a asistencia legal. La situación de García Luna refleja un debate sobre los límites de la seguridad versus el respeto a la dignidad humana.

Las acusaciones de corrupción y nexos con el Cártel de Sinaloa siguen marcando la percepción sobre el exfuncionario, y su caso podría sentar precedentes en la protección de derechos de reclusos de alto perfil.

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