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    Gobierno federal y SEP condenan actos vandálicos en el día 21 del paro magisterial liderado por la CNTE

    A 21 días del paro nacional convocado por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), las tensiones entre el magisterio disidente y el gobierno federal se han agudizado tras registrarse actos de violencia y vandalismo en la capital del país. Tanto la presidenta Claudia Sheinbaum como el titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP) han expresado su rechazo a estos hechos, atribuidos presuntamente a docentes provenientes de Guerrero, afiliados a la CETEG.

    En un contexto marcado por movilizaciones que se extienden a estados como Oaxaca, Chiapas, Michoacán y Guerrero, el conflicto ha escalado tras el incendio en la sede del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) en la Ciudad de México, provocado —según versiones oficiales— por miembros de la CNTE. La SEP condenó el ataque mediante un comunicado difundido en redes sociales, en el que también hizo un llamado al diálogo:

    Sheinbaum rechaza reunión directa con la CNTE

    Pese a que la presidenta Sheinbaum ha reiterado que el gobierno no cederá mediante presiones violentas, hasta ahora ha rechazado sostener una reunión directa con la dirigencia de la CNTE, lo que ha sido interpretado como una muestra de endurecimiento en la postura del Ejecutivo. En paralelo, la Secretaría de Gobernación ha mantenido canales de comunicación abiertos, aunque sin avances significativos.

    La CNTE, por su parte, publicó un nuevo comunicado reiterando su pliego petitorio —centrado en aumentos salariales, pensiones dignas y eliminación de evaluaciones punitivas— y pidió deslindarse de los actos violentos si se comprueba que los responsables no forman parte de su estructura. Algunos señalan como posibles autores a miembros radicalizados de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Guerrero (CETEG).

    La confrontación actual forma parte de una larga historia de resistencia por parte del gremio docente en México. Desde la creación del SNTE en 1943, los maestros han sido protagonistas en las demandas por una educación pública de calidad, salarios justos y condiciones laborales dignas. En las últimas décadas, la CNTE ha representado a la disidencia magisterial, especialmente crítica de las reformas educativas que, argumentan, precarizan su labor y vulneran sus derechos laborales.

    Las protestas de 2025, al igual que las de años anteriores, han incluido tomas de edificios, bloqueos de vías, plantones en el Zócalo y movilizaciones masivas, que han generado debate nacional sobre los límites de la protesta social y la obligación del Estado de garantizar tanto el derecho a la educación como los derechos laborales.

    Una crisis sin resolución inmediata

    Mientras el gobierno reitera su apertura al diálogo sin condiciones violentas y condena los recientes disturbios, los maestros exigen ser escuchados y advierten que el paro continuará hasta que sus demandas sean atendidas. En palabras de ambos bandos, citando a Benito Juárez, se ha invocado la necesidad del respeto mutuo, aunque las posturas permanecen enfrentadas.

    El desenlace de este conflicto sigue siendo incierto. Lo que está claro es que la lucha magisterial no es nueva, y su resolución exigirá voluntad política, sensibilidad social y un compromiso real con la transformación educativa que asegure justicia para quienes forman la base del sistema: los docentes.

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