Israel Vallarta fue liberado este viernes 1 de agosto tras casi dos décadas en prisión sin una sentencia. Acusado de secuestro en el caso mediático de Florence Cassez, Vallarta rechazó la amnistía que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador le había ofrecido, alegando que no buscaba «favores del Ejecutivo» sino justicia plena. Su liberación marca un capítulo final en uno de los casos judiciales más controversiales de los últimos 20 años.
Rechazó el perdón presidencial para agotar el camino legal
A su salida del penal del Altiplano, en el Estado de México, Vallarta declaró que el gobierno le propuso una amnistía en 2019, misma que decidió no aceptar. “Yo sí busco libertad, pero busco justicia. No sólo para mí, sino para todas aquellas personas que lo merecen. Hay gente que se prestó a mentir ante las autoridades judiciales, algunos policías, personajes”, dijo a medios.
Vallarta explicó que el perdón presidencial era un atajo que no correspondía con el momento procesal de su causa. «No es que lo haya rechazado como tal, solo aclaré que no era el momento correcto», indicó. Subrayó que el proceso judicial tenía que concluir y que la sentencia absolutoria que obtuvo es la primera en su contra: “No había nada, no sustentaban nada”.
Una oferta pública desde Palacio Nacional
El expresidente López Obrador se refirió en abril de 2024 a la posibilidad de aplicar la Ley de Amnistía a casos como el de Israel Vallarta y Mario Aburto. Durante su conferencia matutina, afirmó que la ley podría beneficiar a personas que llevaban más de 18 años presas sin sentencia. «Más lo de Vallarta», contestó en esa ocasión, al ser cuestionado sobre ambos casos. Posteriormente, en septiembre del mismo año, reiteró que podía indultar a Vallarta si ya había una sentencia firme.
La Ley de Amnistía fue aprobada el 24 de abril de 2024 por la mayoría de Morena, el PT y el PVEM. El dictamen facultó al presidente para liberar a procesados o sentenciados si existían elementos para conocer la verdad en casos relevantes. Sin embargo, Vallarta prefirió seguir su proceso judicial y esperar la resolución que finalmente le otorgó la libertad.
El caso que marcó a una generación
Israel Vallarta fue arrestado en 2005 y acusado de liderar la supuesta banda de secuestradores «Los Zodiaco». Su caso cobró notoriedad nacional e internacional tras la transmisión en vivo de su detención, que más tarde se supo fue una recreación orquestada por la Policía Federal. El episodio provocó tensiones diplomáticas con Francia y derivó en la liberación de Florence Cassez en 2013, tras un fallo de la Suprema Corte por violaciones al debido proceso.
Desde entonces, Vallarta permanecía en prisión preventiva sin una sentencia definitiva. Su caso fue señalado por organismos nacionales e internacionales como ejemplo de las fallas estructurales en el sistema judicial mexicano.
Su liberación reabre cuestionamientos sobre el papel del Poder Judicial, los montajes mediáticos, y las condiciones de miles de personas que permanecen privadas de libertad sin sentencia. Vallarta insistió en que su lucha no termina: ahora buscará que se reconozca su inocencia plena y que se investigue a quienes construyeron un caso basado en pruebas manipuladas.
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