Joaquín Guzmán López, uno de los hijos del extraditado narcotraficante Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, se declaró culpable este lunes en una corte federal de Chicago de cargos por narcotráfico y operación de una empresa criminal continua, según confirmaron fiscales estadounidenses. La audiencia marca un giro drástico para Guzmán López, quien inicialmente se había declarado no culpable en septiembre de 2024 y ahora acepta responsabilidad por supervisar el envío de miles de kilos de drogas a territorio estadounidense.
El acuerdo de culpabilidad, detallado en documentos judiciales del Distrito Norte de Illinois, evita una posible pena de muerte y abre la puerta a cooperación con autoridades federales. Guzmán López, de 38 años, enfrenta hasta cadena perpetua, aunque su defensa anticipa una sentencia reducida por colaboración.
De la traición al banquillo: El rol en la captura de ‘El Mayo’
Guzmán López fue arrestado el 25 de julio de 2024 junto a Ismael “El Mayo” Zambada, cofundador del Cártel de Sinaloa, al aterrizar en un avión privado en El Paso, Texas. Según acusaciones, Guzmán López orquestó el secuestro de Zambada en Sinaloa –bajo pretexto de una reunión familiar– y lo entregó a EE. UU. a cambio de beneficios en su caso. Zambada, de 77 años, enfrenta cargos similares y permanece en custodia.
En la corte, Guzmán López admitió supervisar la producción y tráfico de cocaína, heroína, metanfetaminas, marihuana y fentanilo –este último, clave en la crisis de opioides que causa decenas de miles de muertes anuales en EE.UU. “Admitió su rol en una conspiración que importó decenas de miles de kilogramos de narcóticos”, declaró el fiscal federal auxiliar Andrew Erskine.
El pacto incluye dos cargos por conspiración de narcotráfico y dos por empresa criminal continua, derivados de acusaciones en Chicago y Nueva York. Su abogado, Jeffrey Lichtman –quien defendió a “El Chapo”–, evitó detalles pero confirmó: “Es un acuerdo para resolver los cargos federales”.
Los Chapitos bajo el foco: Un destino familiar sellado en prisiones
La declaración de Guzmán López sigue el patrón de sus hermanos. En julio de 2025, Ovidio Guzmán López –“El Ratón”– se declaró culpable de tráfico de drogas, lavado de dinero y posesión de armas, admitiendo liderazgo en el cártel y tres asesinatos específicos. Ovidio, extraditado en 2023, enfrenta sentencia en 2026, potencialmente menor a perpetua por cooperación.
“El Chapo” Guzmán, sentenciado a cadena perpetua en 2019 por contrabando de cocaína durante 25 años, vio a sus hijos –conocidos como “Los Chapitos”– heredar su facción del Cártel de Sinaloa. Iván Archivaldo Guzmán Salazar y Jesús Alfredo Guzmán Salazar, los otros dos hermanos, permanecen prófugos. EE. UU. ofrece 10 millones de dólares por información que lleve a Iván.
La captura de Zambada desató violencia en Sinaloa en septiembre de 2024, con choques entre “Los Chapitos” y “Los Mayitos” –facción leal a Zambada–, dejando cientos de muertos y un éxodo masivo.
Expertos ven en esta culpabilidad un golpe estratégico para Washington. “Es un paso significativo en el enjuiciamiento de líderes del Cártel de Sinaloa”, dijo un analista legal al AP. La cooperación de Guzmán López podría revelar rutas de fentanilo y corrupción, fortaleciendo casos contra remanentes del cartel.
Mientras, México investiga el rol de “Los Chapitos” en feminicidios y desapariciones. Este lunes, la corte programó la sentencia para junio de 2026, dejando a Guzmán López –de héroe traidor a imputado– en una celda federal, eco del destino de su padre.
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