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    México advierte en la ONU que la tensión militar en Venezuela pone en riesgo la estabilidad regional

    México fijó postura ante el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas al alertar que el aumento de tensiones entre Estados Unidos y Venezuela, así como el despliegue de fuerzas militares en el sur del mar Caribe, representan un riesgo directo para la estabilidad regional. Durante una sesión solicitada por el propio gobierno venezolano, la delegación mexicana reiteró su rechazo al uso de la fuerza y defendió una salida pacífica, democrática y negociada a la crisis venezolana, en línea con los principios constitucionales de la política exterior del país. La intervención ocurre en un contexto de creciente fricción diplomática y militar que vuelve a colocar a Venezuela en el centro del debate internacional.

    El Consejo de Seguridad celebró la sesión informativa bajo el tema “Amenazas a la paz y la seguridad internacionales”, en un momento marcado por acusaciones cruzadas, confiscaciones de buques y movimientos militares en aguas cercanas a las costas venezolanas. México utilizó ese espacio para subrayar que la escalada retórica y operativa puede derivar en consecuencias regionales que trascienden a los actores directamente involucrados.

    El representante permanente de México ante la ONU, el embajador Héctor Vasconcelos, recordó que desde 2019 el país ha sostenido una postura constante a favor de una solución política construida por los propios venezolanos. “La reciente escalada de tensiones y el despliegue de fuerzas militares en el sur del mar Caribe representan actos que ponen en riesgo la estabilidad regional”, afirmó durante su intervención ante el Consejo.

    Defensa del diálogo y rechazo al uso de la fuerza

    Vasconcelos señaló que, conforme a los principios constitucionales que rigen la política exterior mexicana, corresponde exclusivamente al pueblo venezolano determinar su futuro político. En ese sentido, hizo un llamado explícito a todas las partes involucradas para privilegiar los canales diplomáticos, actuar con contención y evitar decisiones que puedan agravar el conflicto.

    “El diálogo y la negociación son las únicas vías legítimas y eficaces para resolver, en el largo plazo, las diferencias existentes”, sostuvo el diplomático, al advertir que la historia demuestra que la amenaza o el uso de la fuerza conduce de manera invariable a mayor sufrimiento humano y a la erosión del orden jurídico internacional.

    México también reiteró la disposición de la presidenta Claudia Sheinbaum para respaldar cualquier esfuerzo de facilitación del diálogo, mediación o acompañamiento internacional que contribuya a preservar la paz regional. Esta postura busca colocar al país como un actor dispuesto a apoyar soluciones multilaterales, sin alinearse con acciones coercitivas ni con salidas militares.

    En su intervención, Vasconcelos subrayó que el actual contexto representa una prueba para el multilateralismo y para la propia ONU. Por ello, consideró indispensable recurrir a los mecanismos previstos en el artículo 33 de la Carta de las Naciones Unidas, que promueven la prevención de conflictos mediante medios pacíficos como la negociación, la mediación y la conciliación.

    Llamado al secretario general y reacción venezolana

    El representante mexicano instó al secretario general de la ONU, António Guterres, a hacer uso de sus buenos oficios para contribuir a la desescalada de las tensiones, fomentar la confianza entre las partes y facilitar el diálogo. El llamado se produce en un escenario donde el Consejo de Seguridad enfrenta divisiones internas y limitaciones para generar consensos efectivos.

    Por su parte, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, declaró el mismo martes que su gobierno estaba recibiendo un “apoyo abrumador” dentro del Consejo de Seguridad. Además, volvió a calificar como “piratería” las confiscaciones de buques realizadas por Estados Unidos y aseguró que “nadie podrá derrotar” a su país, en una retórica que refuerza la confrontación política y simbólica con Washington.

    La postura mexicana busca mantener una línea de coherencia diplomática frente a un conflicto que se ha prolongado durante años y que ha generado impactos humanitarios, migratorios y económicos en la región. Al insistir en una solución pacífica y democrática, México intenta equilibrar su defensa del principio de no intervención con la necesidad de evitar una escalada que podría desestabilizar aún más al continente.

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