En medio de una creciente guerra comercial que ha sacudido los mercados internacionales, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció que su gobierno busca alcanzar un “acuerdo previo” con la administración de Joe Biden para evitar la imposición de aranceles recíprocos entre México y Estados Unidos, una medida que, advirtió, podría traducirse en un aumento significativo de precios dentro del país.
Durante una conferencia de prensa, la mandataria explicó que su administración mantiene conversaciones activas con la Casa Blanca, y que esta misma semana el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, viajará a Washington para continuar las negociaciones.
Sheinbaum defendió la postura de su gobierno frente a las críticas de la oposición, que lo acusa de haber cedido ante Washington al no responder de forma inmediata con medidas arancelarias, como lo han hecho otras naciones. Sin embargo, la presidenta insistió en que el objetivo prioritario es proteger la economía nacional y evitar afectaciones a la industria mexicana.
“En la medida de lo posible queremos evitar poner aranceles recíprocos (…) particularmente en sectores como el acero y el aluminio, donde imponer un aumento del 25% —que no descartamos— podría tener un impacto directo en los precios internos”, señaló.
La jefa del Ejecutivo federal subrayó que cualquier decisión sobre aranceles debe ser evaluada con responsabilidad y con base en un diálogo continuo con el sector empresarial mexicano, con el fin de preservar la estabilidad económica del país.
“Poner aranceles sería muy fácil, pero eso conlleva aumentos en los precios aquí. Más allá de lo que hagan otros países, nosotros estamos buscando evitarlo y llegar a un acuerdo previo. Hasta ahora lo hemos logrado, y veremos si este mecanismo continúa funcionando”, puntualizó.
Escenario internacional: respuestas frente a la política arancelaria de Trump
A diferencia de México, otras potencias como China y la Unión Europea han optado por responder de manera inmediata a la nueva ola de aranceles impulsada por el expresidente Donald Trump, cuyo anuncio el pasado 2 de abril marcó el resurgimiento de una confrontación comercial de alto impacto.
China, por ejemplo, impuso un arancel del 34% a las importaciones estadounidenses, lo que desató una nueva amenaza por parte de Trump de aplicar un gravamen adicional del 50% si el país asiático no retiraba sus represalias.
En tanto, la Unión Europea analiza medidas similares y evalúa la imposición de aranceles del 25% a una serie de productos estadounidenses, lo que podría intensificar aún más las tensiones comerciales.
Según el análisis de la casa de bolsa Valmex, los nuevos aranceles anunciados por Trump “son mayores a lo esperado y las consecuencias económicas, incluyendo una mayor inflación y un crecimiento más lento, probablemente también lo serán”.
En este contexto, la apuesta de México por el diálogo busca evitar que el país quede atrapado en una espiral de represalias comerciales, protegiendo al mismo tiempo a la industria nacional y a los consumidores mexicanos de un posible encarecimiento de productos clave.
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