Un grupo de manifestantes se movilizó en la Ciudad de México para rechazar la intervención de Estados Unidos en Venezuela y exigir la liberación del presidente Nicolás Maduro, luego de que el mandatario estadounidense, Donald Trump, celebrara públicamente la operación militar que derivó en su captura. La protesta se realizó frente a la Embajada de EE. UU. y se extendió hacia otros puntos de la capital, en un contexto de tensión diplomática regional y de posicionamientos oficiales del Gobierno mexicano contra el uso de la fuerza.
Las personas congregadas calificaron la acción estadounidense como una “agresión imperialista” y llamaron a impulsar una campaña internacional de solidaridad con Venezuela. Durante el mitin, los participantes insistieron en que la operación militar vulnera la soberanía del país sudamericano y advirtieron sobre los riesgos de una escalada que afecte a otras naciones de América Latina.
Los manifestantes portaron pancartas y consignas con mensajes como “¡Basta de agresiones y chantajes a Venezuela, México y Colombia!”, “No somos su patio trasero” y “La patria grande se respeta”. También se observaron expresiones de rechazo directo hacia el gobierno estadounidense y llamados a defender la paz y la autodeterminación de los pueblos de la región.
Pronunciamientos frente a embajadas y recorrido por la capital
Tras concentrarse frente a la Embajada de EE. UU., los manifestantes avanzaron hacia la representación diplomática de Venezuela en la capital mexicana. Posteriormente, ingresaron a la estación San Joaquín del Sistema de Transporte Colectivo Metro con rumbo a Polanco, donde continuaron su protesta contra lo que consideraron una política intervencionista de Washington en América Latina.
La movilización reunió a apenas unas decenas de personas, según estimaciones visuales, pero se dio en un momento de alta sensibilidad política. Días antes, México expresó de manera oficial su rechazo a la intervención militar en Venezuela y recordó el principio establecido por las Naciones Unidas que exhorta a los Estados a abstenerse de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier país.
Salvador Ferrer, integrante del Sindicato Independiente de la Universidad Autónoma Metropolitana, afirmó que el ataque constituye una “violación de la soberanía” venezolana. En su intervención, llamó a las fuerzas progresistas del mundo a organizar protestas simultáneas frente a embajadas estadounidenses en distintos países, como forma de presión política y diplomática.
Críticas políticas y advertencias sobre la región
Lissett Magno Jaramillo, consejera del partido Morena en Toluca, Estado de México, sostuvo que “América Latina después de 35 años vuelve a ser bombardeada”. A su juicio, la operación en Venezuela se suma a otros conflictos recientes en Medio Oriente y evidencia una política exterior agresiva por parte de Washington.
Magno Jaramillo advirtió que, si no se defiende la soberanía regional, otros países podrían enfrentar escenarios similares. “Mañana puede ser México”, afirmó, al mencionar también a Brasil y Colombia como posibles objetivos de futuras presiones o intervenciones.
En el mismo acto, la diputada federal Malena Rosales declaró que México es un país “en contra de la guerra y de las injusticias”. La legisladora llamó a la unidad nacional frente a lo que describió como una agresión planeada desde hace años contra Venezuela.
Rosales lanzó duras críticas contra Estados Unidos y señaló que las invasiones y acciones militares responden a intereses económicos y estratégicos. En su discurso, acusó a Washington de actuar contra países soberanos que no se alinean con sus intereses y de promover conflictos armados como herramienta de poder.
Contexto internacional tras la operación en Venezuela
La operación estadounidense en territorio venezolano fue presumida por Donald Trump, quien anunció que fuerzas de su país capturaron a Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, y los sacaron de Venezuela tras una acción militar en Caracas. El anuncio abrió una fase de alta tensión política y diplomática tanto en Venezuela como en el resto de la región.
Gobiernos y actores internacionales han emitido llamados para evitar una escalada del conflicto, mientras se multiplican las reacciones a favor y en contra de la intervención. En México, las manifestaciones y pronunciamientos reflejan la polarización que genera el tema y el debate sobre el papel que debe asumir América Latina frente a las decisiones de Estados Unidos.
También te puede interesar: Diputados y senadores amplían vacaciones y se otorgan beneficios mientras anuncian alivios a la canasta básica




