Diez hombres fueron declarados culpables este lunes por su participación en delitos de desaparición forzada y homicidio, cometidos en el Rancho Izaguirre, ubicado en el municipio de Teuchitlán, Jalisco. El fallo fue emitido por el Tribunal de Enjuiciamiento Colegiado del Distrito I, con sede en Puente Grande, tras una semana de juicio oral que inició el 1 de julio.
Los acusados —Kevin “N”, David “N”, Gustavo “N”, Christopher “N”, Juan Manuel “N”, Óscar Iván “N”, Erick “N”, Luis Alberto “N”, Ricardo Augusto “N” y Armando “N”— enfrentan cargos por su participación directa en el asesinato de tres personas y la privación ilegal de la libertad de otras dos, ocurridos en dicho predio.
La sentencia será dictada este martes 8 de julio a las 9:30 horas, y las penas podrían superar los 40 años de prisión.
Detención durante un operativo de la Guardia Nacional
Los ahora sentenciados fueron detenidos el 18 de septiembre de 2024, durante un operativo de la Guardia Nacional en el Rancho Izaguirre. Las autoridades habían recibido un reporte de detonaciones de arma de fuego en la comunidad de La Estanzuela y, al llegar al lugar, fueron agredidas a balazos.
Tras controlar la situación, los elementos ingresaron al predio, donde localizaron a una persona sin vida, rescataron a dos víctimas privadas de libertad y detuvieron a los 10 sujetos. También se encontraron ropas, pertenencias y otros indicios que, meses después, serían clave en el juicio.
En marzo de 2025, el colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco realizó una nueva intervención en el Rancho Izaguirre y reportó el hallazgo de fragmentos óseos calcinados, ropa y calzado, lo que generó especulaciones de que el sitio funcionó como un campo de exterminio.
Sin embargo, el fiscal general Alejandro Gertz Manero descartó esa hipótesis. En una conferencia el 29 de abril de 2025, señaló que no se encontraron osamentas completas ni estructuras compatibles con un crematorio. Afirmó que el lugar fue identificado como un centro de adiestramiento del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), pero que los fragmentos óseos hallados eran mínimos y podrían tener una antigüedad considerable.
Un testimonio clave y más de 40 pruebas
Durante el juicio, más de 40 pruebas y testimonios fueron presentados. Uno de los elementos más contundentes fue la declaración de una víctima sobreviviente, quien identificó a uno de los acusados como partícipe directo en los crímenes. El Supremo Tribunal de Justicia de Jalisco, a través de su presidente José Luis Álvarez Pulido, destacó la consistencia del material probatorio y la seriedad del proceso legal.
Los tres jueces que integraron el tribunal colegiado evaluaron también pruebas forenses y periciales aportadas por el Ministerio Público. La defensa, por su parte, argumentó la falta de certeza jurídica para una condena, pero el tribunal consideró que los elementos eran suficientes para establecer la responsabilidad penal conjunta y directa de los diez acusados.
El contexto: una crisis nacional de desapariciones
El caso del Rancho Izaguirre ha llamado la atención nacional e internacional por su gravedad y por enmarcarse dentro de la crisis de desapariciones forzadas en México, donde más de 120 mil personas continúan desaparecidas, según datos oficiales.
Activistas y colectivos han señalado que este proceso judicial marca un precedente importante en la lucha contra la impunidad, pero subrayan que aún queda mucho por hacer en la búsqueda de justicia y verdad para miles de familias.
El fallo contra los diez acusados representa un paso significativo, pero también recuerda que la violencia estructural sigue presente en muchas regiones del país, y que es urgente el fortalecimiento del sistema de justicia y las instituciones de seguridad.
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