Una comitiva plural del Senado mexicano sostuvo el pasado 4 de junio una serie de reuniones clave en el Capitolio de Washington con legisladores estadounidenses, para expresar su rotundo rechazo a la propuesta de imponer un impuesto del 3.5% a las remesas enviadas desde Estados Unidos a México.
Los senadores mexicanos se reunieron con los republicanos Marsha Blackburn y Roger Marshall, así como con el demócrata Peter Welch, a quienes expusieron los efectos negativos, discriminatorios y económicos que una medida de este tipo generaría tanto para la comunidad migrante como para millones de familias mexicanas que dependen de estos recursos.
Diálogo binacional y defensa del migrante
El senador Ignacio Mier Velazco, tras una reunión con la comunidad migrante mexicana en Washington, remarcó la importancia de proteger a quienes, desde el extranjero, contribuyen al sustento nacional.
“Nuestras hermanas y hermanos mexicanos son incansables y, a pesar de estar lejos de su país, le tienen un gran amor. Por ellos seguiremos insistiendo en que se elimine cualquier intento de imponer este impuesto.”
Por su parte, la senadora Andrea Chávez, de Morena, celebró el inicio de una agenda bilateral con apertura al diálogo:
“Hay escucha, diálogo y apertura”, afirmó, tras calificar la jornada como productiva en la defensa de los intereses de las familias mexicanas.
El senador Alejandro Murat Hinojosa, también presente en la gira, agradeció la disposición de sus homólogos republicanos para debatir con apertura y respeto:
“Las familias mexicanas son trabajadoras y honestas. Imponerles aranceles sería profundamente injusto.”
Durante su visita a Estados Unidos, la delegación mexicana también sostuvo una reunión con el embajador de México, Esteban Moctezuma, y con líderes de la comunidad migrante.
Impactos negativos y amenazas de criminalidad
Especialistas como Gerónimo Ugarte, economista en jefe de Valmex Casa de Bolsa, han advertido que un impuesto a las remesas podría fomentar el uso de canales informales o ilegales para el envío de dinero, abriendo una peligrosa puerta al crimen organizado.
“El crimen organizado siempre está al pendiente de nuevos negocios. La preocupación es que aprovechen la oportunidad para captar envíos por vías clandestinas”, explicó Ugarte.
Además, estados como Chiapas, Guerrero, Zacatecas y Michoacán, altamente dependientes de las remesas, serían severamente afectados, provocando un impacto directo en el consumo, la educación, la salud y las economías locales.
Un flujo vital para millones
Las remesas representan una de las principales fuentes de ingreso para miles de hogares mexicanos. Según el Banco de México, tan solo en 2024 se recibieron más de 63 mil millones de dólares en remesas, lo que refleja el esfuerzo constante de los migrantes por sostener a sus familias y comunidades.
Frente a este escenario, los senadores mexicanos reiteraron su compromiso de seguir defendiendo los derechos de los connacionales en el exterior, y aseguraron que mantendrán el diálogo con sus contrapartes estadounidenses para evitar la aprobación de esta iniciativa.
El debate sobre el impuesto continúa abierto, pero el mensaje de la comitiva mexicana fue claro: las remesas no deben ser vistas como una renta gravable, sino como un acto de amor y sacrificio que sostiene a millones de personas.
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