La presidenta planteó modificar la denominación del sitio ubicado entre el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl como parte de su política de reivindicación de la memoria de los pueblos originarios.
La presidenta Claudia Sheinbaum propuso cambiar el nombre del conocido Paso de Cortés por Paso de los Pueblos Indígenas, en una nueva acción para reivindicar la memoria de las comunidades originarias y cuestionar símbolos asociados con la conquista española.
La propuesta fue presentada durante un acto público en Puebla, en el marco del Día Internacional de los Pueblos Indígenas. Desde ese lugar, Sheinbaum planteó dejar atrás una denominación que hace referencia directa a Hernán Cortés y sustituirla por un nombre que, desde su perspectiva, reconozca la presencia de los pueblos originarios antes de la llegada de los españoles.
“Llamemos a este paso el Paso de los Pueblos Indígenas”, planteó la presidenta durante su intervención.
El sitio se encuentra entre los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl y es conocido históricamente como Paso de Cortés. La denominación está relacionada con el recorrido que realizó el conquistador español hacia Tenochtitlan en 1519, después de la matanza de Cholula.
Sheinbaum recordó que los pueblos indígenas ya utilizaban este territorio mucho antes de la llegada de Cortés. Por ello, consideró necesario modificar el nombre para colocar en el centro la presencia y la historia de las comunidades originarias.
Sheinbaum cuestiona una denominación ligada a la conquista
Durante su intervención, la presidenta explicó que el nombre actual hace referencia a un episodio específico de la historia, pero deja fuera la presencia de los pueblos que habitaban y transitaban por esa región desde mucho antes de la llegada de los españoles.
El planteamiento forma parte de una visión que el gobierno de Sheinbaum ha impulsado alrededor de la memoria histórica. La administración federal ha defendido la necesidad de reconocer la resistencia de los pueblos originarios y revisar la manera en que determinados acontecimientos de la conquista son representados en espacios públicos.
En ese contexto, el Paso de Cortés se convirtió en un nuevo punto de esa discusión. La propuesta presidencial no solamente plantea sustituir un nombre por otro, sino modificar la referencia histórica con la que se identifica uno de los pasos ubicados entre los dos grandes volcanes del centro del país.
Sheinbaum recordó que Cortés atravesó esa zona rumbo a Tenochtitlan después de los acontecimientos ocurridos en Cholula en 1519. La ciudad había sido escenario de una matanza de población indígena ordenada por las fuerzas españolas y sus aliados antes de continuar hacia la capital mexica.
El recorrido ocurrió casi dos años antes de la caída de Tenochtitlan y de la consumación de la conquista en 1521. La referencia histórica fue utilizada por la presidenta para explicar por qué considera necesario modificar la denominación popular del lugar.
Una política de reivindicación de la memoria indígena
La propuesta sobre el Paso de Cortés se suma a otras decisiones y posicionamientos que han buscado modificar símbolos públicos relacionados con la conquista española.
Uno de los antecedentes ocurrió en 2021, cuando Sheinbaum era jefa de Gobierno de la Ciudad de México. Durante su administración se promovió el cambio de nombre de la avenida Puente de Alvarado por Calzada México-Tenochtitlan.
Además, respaldó la denominación de Noche Victoriosa para sustituir la referencia tradicional de la Plaza y el Árbol de la Noche Triste. El cambio buscó destacar la resistencia de los pueblos indígenas frente a las fuerzas españolas.
La discusión también alcanzó espacios geográficos fuera de la capital. En 2023, durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, se planteó dejar de utilizar la denominación popular de Mar de Cortés y privilegiar el nombre de Golfo de California.
Ya como presidenta, Sheinbaum ha mantenido esa línea discursiva. En 2024 cuestionó que el 12 de octubre fuera identificado como Día de la Raza o Día de la Hispanidad y planteó que la fecha debía ser entendida desde la perspectiva de la resistencia indígena.
La mandataria también ha sostenido que la llegada de los españoles implicó el sometimiento y la eliminación de comunidades originarias. Esa postura forma parte de una revisión histórica que su gobierno ha colocado en el debate público.
La relación con España también ha sido parte del debate
La política de reivindicación histórica impulsada por Sheinbaum ha convivido con la relación diplomática entre México y España.
En febrero de 2025, la presidenta reiteró que España debía ofrecer una disculpa por las atrocidades cometidas durante la conquista. En esa ocasión, relacionó la revisión del pasado colonial con la necesidad de combatir expresiones de racismo que, según sostuvo, tienen raíces en ese periodo histórico.
El tema había generado tensiones entre ambos gobiernos desde 2019, cuando la administración de López Obrador solicitó a la Corona española ofrecer disculpas por los agravios cometidos durante la conquista.
Sin embargo, la relación bilateral comenzó a mostrar señales distintas durante 2026. En junio, Sheinbaum recibió en México al rey Felipe VI en un encuentro que representó un nuevo paso hacia la normalización de los vínculos entre ambos países, después de varios años marcados por las diferencias en torno a la petición de disculpas.
El planteamiento abre discusión sobre denominación histórica
La propuesta para cambiar el nombre del Paso de Cortés ocurre, por tanto, en un escenario en el que México mantiene una relación diplomática con España, pero al mismo tiempo continúa impulsando una narrativa de reivindicación de los pueblos originarios.
El planteamiento presidencial abre ahora una discusión sobre la denominación histórica del sitio y sobre la manera en que México identifica espacios vinculados con la conquista. Para Sheinbaum, el cambio permitiría reconocer que los pueblos indígenas ya tenían presencia y utilizaban ese territorio mucho antes de la llegada de Hernán Cortés.
Por ahora, la propuesta fue planteada públicamente por la presidenta y deberá seguir el proceso correspondiente si se busca convertirla en una denominación oficial. El debate, sin embargo, vuelve a colocar la memoria de los pueblos originarios y los símbolos de la conquista en el centro de la agenda pública.
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