La presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que una intervención de Estados Unidos en territorio mexicano “no es una opción”, en respuesta directa a declaraciones del presidente Donald Trump, quien sugirió que “algo habrá que hacer con México” frente a la crisis de narcotráfico en su país. El posicionamiento ocurre en un contexto regional tenso, marcado por la reciente operación militar en Venezuela y por un debate abierto sobre soberanía, cooperación en seguridad y los alcances reales de la relación bilateral entre ambos gobiernos.
Durante una gira por Hidalgo, Sheinbaum fue cuestionada sobre la posibilidad de un giro en la política exterior mexicana hacia Washington. La mandataria descartó cualquier cambio de fondo y subrayó que la relación atraviesa un momento de colaboración, particularmente en materia de seguridad, pero con límites bien definidos. Para su Gobierno, la cooperación no puede traducirse en subordinación ni en acciones unilaterales que vulneren la soberanía nacional.
La cooperación tiene límites y no admite imposiciones externas
Sheinbaum fue directa al señalar que las autoridades estadounidenses conocen la postura de México. “Ya saben ellos que esa no es una opción para nosotros, pero estamos colaborando”, afirmó. La frase resume el mensaje político que busca enviar su administración: diálogo abierto, coordinación operativa y rechazo absoluto a cualquier intervención extranjera en territorio mexicano.
La presidenta insistió en que el combate al narcotráfico y a la violencia debe basarse en el principio de responsabilidad compartida. Desde su perspectiva, México tiene la obligación de actuar para contener la inseguridad y evitar que las drogas crucen la frontera norte. Sin embargo, esa tarea resulta incompleta si Estados Unidos no asume su parte del problema.
En ese punto, Sheinbaum colocó sobre la mesa un tema recurrente en la agenda bilateral: el tráfico ilegal de armas. Señaló que una parte sustancial de la violencia que se vive en México se alimenta del flujo constante de armamento proveniente del norte. Por ello, sostuvo que el Gobierno estadounidense debe frenar ese tráfico y combatir a las redes criminales que operan dentro de su propio territorio.
“Lo más importante es la responsabilidad compartida. Ellos también deben evitar que lleguen armas a México y combatir a la propia delincuencia organizada que opera en Estados Unidos”, remarcó ante medios de comunicación.
Doctrina Estrada y rechazo a la vía militar en la región
Un día antes, durante un acto público en Tlaxcala, Sheinbaum ya había fijado postura frente a la operación militar en Venezuela, en la que fueron detenidos Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. La presidenta condenó esa intervención y reiteró que México se guía por la Doctrina Estrada y por los principios constitucionales de no intervención y solución pacífica de las controversias.
Al invocar la Carta de las Naciones Unidas, la mandataria dejó claro que su Gobierno no avala acciones militares unilaterales como mecanismo para resolver crisis políticas o de seguridad en la región. Desde su óptica, ese tipo de decisiones elevan los riesgos para la población civil y generan inestabilidad regional, sin garantizar soluciones de fondo.
La postura mexicana no quedó aislada. Horas antes, los gobiernos de México, Brasil, Chile, Colombia, Uruguay y España emitieron un pronunciamiento conjunto en el que rechazaron “las acciones militares ejecutadas unilateralmente en territorio de Venezuela”. En el documento, advirtieron que estas acciones contravienen principios básicos del derecho internacional y pueden agravar la crisis regional.
Coordinación sin subordinación en la relación con Washington
En este contexto, Sheinbaum reiteró que la comunicación con Washington se mantiene abierta y constante. Aseguró que México seguirá cooperando en materia de seguridad, pero siempre bajo criterios de coordinación y respeto a la soberanía. La presidenta sintetizó esa visión con una frase que ha comenzado a marcar su política exterior: colaboración y coordinación, pero no subordinación.
El mensaje también busca contener lecturas internas y externas. Por un lado, responde a sectores que temen un endurecimiento de la política estadounidense hacia México. Por otro, envía una señal a la región sobre la postura que asumirá el país frente a eventuales presiones internacionales.
Mientras tanto, el Gobierno mexicano apuesta por que la crisis venezolana y los desafíos de seguridad regional se encaucen por vías diplomáticas y multilaterales. Para Sheinbaum, el uso de la fuerza desde el exterior no solo es inaceptable, sino contraproducente.
En un escenario marcado por declaraciones contundentes desde Washington y por movimientos militares recientes en América Latina, México busca sostener una posición clara: cooperación sí, intervención no. La definición no es retórica. Marca los márgenes políticos de la relación bilateral y anticipa un diálogo complejo, donde la soberanía seguirá siendo un punto no negociable.
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