El Gobierno de Estados Unidos reforzó el muro fronterizo con México con medidas que organizaciones civiles califican de “inhumanas” y “crueles”. Activistas denunciaron que, además de nuevas alambradas de navajas en la parte superior, se añadieron tanquetas militares, se pintaron las barras metálicas de negro para elevar su temperatura e impedir la escalada, y se construyó un segundo muro en el área de Jerónimo-Santa Teresa, Nuevo México. Estas acciones, aseguran, no detendrán la migración, pero sí harán más riesgoso el cruce irregular.
Rechazo desde iglesias y albergues en Ciudad Juárez
El sacerdote Javier Calvillo Salazar, párroco de Mater Dolorosa y exdirector de la Casa del Migrante, afirmó que las medidas representan un retroceso en materia humanitaria. “Definitivamente, como Iglesia decimos que esto es totalmente cruel. La Iglesia católica nunca va a permitir métodos que afecten la dignidad de los más vulnerables como son los migrantes”, declaró.
El religioso recordó que en el pasado se implementaron barreras físicas y medidas violentas sin que estas lograran frenar los flujos migratorios. “Tú puedes poner muros, gastar en drones, más seguridad y más revisión, pero nunca un método podrá superar la voluntad del ser humano, así sea migrante”, añadió.
El pastor evangélico Juan Fierro García, director del albergue El Buen Samaritano, advirtió que la militarización y los obstáculos adicionales aumentan los riesgos para mujeres, niñas y niños. “Lo único que está pasando es que se pone más peligroso para ellos. Con las púas de navaja o el muro pintado de negro, las personas sufrirán más heridas”, señaló.
Consecuencias en los refugios y política migratoria de Trump
Los refugios en Ciudad Juárez atraviesan un periodo de vaciamiento. Antes llegaban a recibir hasta 260 personas, pero ahora apenas albergan a una decena. Fierro explicó que muchas personas han desistido de esperar cambios en las políticas migratorias estadounidenses. “Ya se dieron cuenta de que prácticamente la política actual de Estados Unidos es no recibir migrantes, sino expulsarlos”, dijo.
Las organizaciones religiosas advirtieron que las nuevas medidas no detendrán la migración, solo incrementarán el sufrimiento. “Estados Unidos en este momento les está diciendo a los migrantes: no son bienvenidos y, si cruzan, van a enfrentar consecuencias”, concluyó Fierro.
Arrestos y deportaciones en aumento
A inicios de agosto, la Casa Blanca informó que la administración de Donald Trump había arrestado a más de 300,000 personas indocumentadas en apenas seis meses de gobierno. Desde enero, Trump ha redoblado su política antiinmigratoria, fortalecido agencias como el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y ordenado un incremento en los arrestos.
De acuerdo con activistas, estas acciones forman parte de la promesa del presidente estadounidense de llevar a cabo una campaña histórica de deportaciones masivas. Sin embargo, insisten en que tales políticas no resolverán las causas de la migración, sino que seguirán poniendo en riesgo la vida de miles de personas.
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