La Arquidiócesis Primada de México condenó enérgicamente el asesinato de Ximena Guzmán Cuevas y José Muñoz Vega, dos funcionarios cercanos a la jefa de Gobierno Clara Brugada Molina, quienes fueron atacados a balazos la mañana del lunes en Calzada de Tlalpan, a la altura de la estación Xola del Metro.
Durante una conferencia de prensa, el obispo auxiliar Francisco Javier Acero expresó el dolor y la indignación de la Iglesia Católica ante este crimen y rechazó tajantemente cualquier forma de diálogo con el crimen organizado.
“Con el crimen organizado no se puede dialogar cuando hay sangre de por medio. ¡Ya dejen de matar!”, exclamó Acero, quien aseguró que la Iglesia está dispuesta a realizar actos públicos de oración por la paz en México.
El mensaje del obispo refuerza el pronunciamiento oficial emitido por la Arquidiócesis el lunes por la noche, en el que calificaron la violencia como “una herida profunda en el corazón de México” y señalaron que “cada pérdida humana es una profunda herida al corazón de nuestra sociedad”.
La Iglesia llamó a la unidad nacional para erradicar la violencia, y a no acostumbrarse al horror cotidiano que enluta a miles de familias mexicanas.
El doble homicidio ocurrió el lunes 20 de mayo, cuando Ximena Guzmán —secretaria particular de Clara Brugada— y José Muñoz —asesor político— fueron emboscados por un agresor armado que disparó al menos en diez ocasiones contra ellos mientras se encontraban dentro de un vehículo, en la colonia Moderna, alcaldía Benito Juárez. El ataque fue captado por cámaras de vigilancia, lo que permitió a las autoridades identificar vehículos y posibles rutas de escape de los implicados.
Aunque las investigaciones continúan, el móvil del crimen no ha sido confirmado oficialmente, lo que ha generado gran expectación y preocupación tanto en círculos políticos como sociales.
Brugada: “Este crimen no va a quedar impune”
La jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, ofreció un mensaje público en el que lamentó profundamente la pérdida de sus dos colaboradores. Visiblemente conmovida, afirmó:
“Me siento muy triste por la pérdida de Ximena y de Pepe, con quienes por muchos años compartimos anhelos y luchas.”
Describió a Guzmán como una mujer incansable y buena, y a Muñoz como uno de los asesores más inteligentes y comprometidos con la transformación de la ciudad.
Brugada reiteró su compromiso con la justicia y la seguridad:
“Queremos más paz para la ciudad y cero impunidad en homicidios y feminicidios. Este crimen no va a quedar impune.”
Aseguró que el gobierno capitalino no frenará su estrategia de seguridad, ni disminuirá la inversión en vigilancia, inteligencia y prevención del delito.
“Continuaremos con la lucha implacable contra la inseguridad y con el compromiso de seguir trabajando intensamente para continuar con la transformación de la Ciudad de México”, concluyó.
Una ola de reacciones y exigencias de justicia
El crimen ha generado una oleada de pronunciamientos en todo el país. Diversas figuras del ámbito político, social y religioso han exigido el esclarecimiento de los hechos y justicia para las víctimas.
La Arquidiócesis, al igual que otros sectores de la sociedad civil, exige frenar la violencia, garantizar la seguridad y proteger la vida como valor supremo, sin excepciones ni pretextos.
En palabras del obispo Acero:
“No se puede dialogar con el plomo de por medio. La vida humana debe estar por encima de cualquier interés.”
El país, sacudido nuevamente por una tragedia en el corazón de su capital, aguarda resultados claros y contundentes de las investigaciones en curso. La sociedad, en tanto, exige justicia y garantías de no repetición.
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