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    Opinión | Los Pasillos de Palacio Nacional

    Por El Jaguar Negro

    Por más que se festeje —y con razón— que México tiene por primera vez en su historia a una mujer presidenta, en Palacio Nacional ya se habla de una preocupación silenciosa. Un murmullo que no aparece en los discursos, pero sí en los análisis que se comparten entre puertas cerradas.

    Porque la realidad es dura: En los municipios del país la fotografía es otra. Allí, donde se gobierna lo cotidiano, lo cercano, lo inmediato, el poder sigue estando mayoritariamente en manos de los hombres.

    Una verdad incómoda

    Hoy, a nivel nacional, el 70% de las alcaldías están lideradas por hombres. Solo 3 de cada 10 presidentas municipales son mujeres.

    Dicho de otro modo:

    Mientras México celebra un hito histórico desde la Presidencia, en los territorios locales el reloj de la igualdad avanza mucho más lento.

    Los casos más dramáticos:

    • Morelos: 87.9% hombres, 12.1% mujeres.
    • Chiapas: 80.5% hombres, 19.5% mujeres.
    • Nuevo León: 80.4 % hombres, 19.6 % mujeres.

    Tres estados distintos, una misma tendencia: la brecha persiste, profunda y silenciosa, en los niveles donde se construye la gobernabilidad diaria.

    Las excepciones que alimentan la esperanza

    Pero no todo es oscuridad. Hay estados que sí están empujando la puerta hacia la paridad: Quintana Roo, Baja California Sur y Baja California, donde las mujeres están ligeramente por encima del 50% en los gobiernos municipales.

    Estos tres estados, curiosamente, son también ejemplos donde la 4T ha consolidado gobiernos humanistas, cercanos y paritarios. Experimentos exitosos en una ecuación simple: cuando las mujeres gobiernan, la política cambia de tono, de prioridades y de profundidad social.

    El 2027 como punto de quiebre

    Por eso, en los pasillos donde se decide el futuro, ya se escuchan los primeros diagnósticos y las primeras aspiraciones de la presidenta Claudia Sheinbaum. La preocupación no es retórica. Es estratégica. No basta con haber logrado la paridad nacional en el Congreso. No basta con tener una mujer presidenta. No basta con presumir 50/50 en el gabinete.

    El verdadero desafío —se dice entre quienes conocen su pensamiento— es premiar el territorio, elevar la presencia de mujeres donde el poder es más duro, más rudo, más directo: las gubernaturas y las alcaldías.

    Por eso ya corre una cifra en voz baja: Claudia quiere 11 mujeres gobernadoras de las 17 gubernaturas que estarán en juego. No paridad. No equilibrio forzado. Mayoría femenina real. Así, México enviaría al mundo un mensaje inequívoco: la 4T no solo rompió el techo de cristal en la Presidencia, va por el edificio completo

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