En un acto que desató indignación colectiva, un turista alemán de 38 años fue golpeado por una multitud luego de escalar ilegalmente la pirámide de Kukulkán, también conocida como El Castillo, en la zona arqueológica de Chichén Itzá, justo durante el esperado fenómeno del descenso de la Serpiente Emplumada, que marca el Equinoccio de Primavera.
El incidente ocurrió este 20 de marzo, cuando cientos de visitantes se reunían para presenciar uno de los espectáculos astronómicos más emblemáticos de la cultura maya. En ese momento, el hombre burló a la seguridad y subió a la estructura, ante los gritos de desaprobación del público. La acción, además de estar prohibida desde 2008, fue considerada una falta de respeto al patrimonio cultural y espiritual del lugar.
«¡Sacrificio!», gritaban los presentes
El joven fue captado en video mientras trepaba la escalinata norte, la misma por donde, según el efecto de luz y sombra, parece descender la figura de Kukulkán durante el equinoccio. Tras ser visto, guardias del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y elementos de la Guardia Nacional intentaron detenerlo, pero logró ocultarse brevemente.
“Se escapó de nuestras manos, a pesar de que estamos vigilando la zona oeste del Castillo”, relató un guardia a la agencia EFE.
Mientras era retirado del lugar, la furia de los asistentes no se hizo esperar. Entre empujones y gritos como “¡A la cárcel!” y “¡Sacrificio!”, el turista recibió golpes de varias personas. EFE reportó que el hombre sufrió una herida sangrante en la frente antes de ser escoltado fuera de la zona arqueológica.
La pirámide de Kukulkán, de aproximadamente 30 metros de altura, es el símbolo más reconocido de Chichén Itzá, antigua ciudad maya declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1988. Además de su valor arquitectónico, representa un calendario solar y funciona como un reloj astronómico natural.
Durante los equinoccios de primavera y otoño, el sol proyecta sombras sobre la escalinata que simulan el descenso de una serpiente, símbolo de Kukulkán, el dios maya de la sabiduría y el viento.
Desde 2008, por razones de conservación y seguridad, está estrictamente prohibido subir a la pirámide, una medida implementada para evitar el deterioro estructural causado por el constante flujo de turistas y proteger este legado histórico.

Un acto de vandalismo cultural
Este tipo de comportamientos no es nuevo. En años recientes, turistas de diferentes nacionalidades han desafiado las reglas impuestas por el INAH, generando polémica e incluso sanciones económicas. Sin embargo, en este caso, la reacción fue inmediata y violenta por parte del público, lo que ha desatado un nuevo debate sobre la protección del patrimonio y los límites de la justicia social espontánea.
Hasta el momento, las autoridades no han confirmado si el turista enfrentará cargos formales, aunque el INAH reiteró que violar las normas del sitio puede acarrear multas y sanciones administrativas.
Chichén Itzá continúa siendo uno de los destinos arqueológicos más visitados de México, y eventos como el descenso de la Serpiente Emplumada congregan a miles de personas cada año. Sin embargo, lo ocurrido este miércoles deja un mensaje claro: el respeto por la historia y la cultura no es negociable.
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