Una jornada de limpieza en Puerto Morelos marcó el cierre del Festival de los Océanos del Caribe Mexicano, que este año alertó sobre los efectos de los microplásticos en la vida marina y humana.
La 13ª edición del Festival de los Océanos concluyó este sábado con una actividad simbólica pero contundente: la recolección de más de 100 kilogramos de residuos en la playa de Bahía Petempich, en el municipio de Puerto Morelos. Un grupo de voluntarios, integrado por ciudadanos y representantes de organizaciones ambientales, participó en la limpieza como parte del compromiso social del evento.
Miguel Ángel Canseco, director de Responsabilidad y Comunicación de Delphinus y coordinador del festival, explicó que los residuos recolectados fueron en su mayoría microplásticos. Este tipo de contaminantes, aunque pequeños en tamaño, representan un alto riesgo para la fauna marina y la salud humana.
“Este tipo de desechos es fácilmente confundido con comida por especies marinas y aves, y se integra rápidamente a la cadena alimenticia, llegando incluso a los seres humanos”, advirtió Canseco, quien recalcó la urgencia de reducir el consumo de plásticos de un solo uso.
Festival con enfoque en divulgación y acción
El Festival de los Océanos, organizado por Delphinus, se desarrolló del 8 al 14 de junio y reunió actividades que combinaron arte, ciencia, educación ambiental y participación ciudadana. Su objetivo central es crear conciencia sobre el papel fundamental del océano en la vida del planeta, así como sobre las amenazas que enfrenta.
A lo largo de la semana, se realizaron exposiciones artísticas, charlas científicas, talleres comunitarios y campañas de sensibilización. Uno de los temas destacados fue la promoción de la acuicultura sustentable como alternativa para un consumo responsable de proteínas marinas, especialmente en un contexto de sobrepesca y deterioro de los ecosistemas costeros.
“El reto es que este festival se consolide como el evento ambiental más importante del Caribe mexicano. Necesitamos que tanto la comunidad local como las audiencias digitales comprendan que el océano es vital, no solo para quienes viven cerca de él, sino para todo el planeta”, señaló Canseco.
La iniciativa ha logrado tejer una red de colaboración entre actores públicos, privados y sociales, que van desde escuelas hasta centros de investigación y empresas turísticas. Este año, las actividades presenciales se complementaron con transmisiones y contenidos digitales dirigidos a públicos en otras regiones de México y del mundo.
La amenaza silenciosa del plástico
Estudios recientes han demostrado que los microplásticos ya se encuentran presentes en fuentes de agua potable, alimentos e incluso en la sangre humana. La Organización de las Naciones Unidas ha catalogado esta forma de contaminación como una de las más urgentes del siglo XXI, debido a su capacidad para afectar a múltiples organismos sin ser fácilmente detectada.
La limpieza simbólica realizada en Bahía Petempich se suma a otras acciones similares impulsadas en años anteriores por el festival. Aunque el volumen total de residuos recolectados es relativamente bajo en comparación con los desechos que llegan al mar diariamente, el objetivo es generar conciencia sobre los hábitos de consumo y promover una cultura de corresponsabilidad.
“El problema no es lo que tiramos, sino todo lo que seguimos consumiendo sin pensar en su destino final”, concluyó Canseco.
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