Las empresas que realizan descargas ilegales de aguas residuales en la Península de Yucatán pueden enfrentar sanciones económicas superiores a los 8 millones de pesos, informó la Comisión Nacional del Agua (Conagua). Además, las autoridades advirtieron que estas prácticas representan una amenaza directa para los acuíferos, ecosistemas costeros y actividades económicas ligadas al turismo.
De acuerdo con reportes oficiales, algunas compañías continúan utilizando mecanismos irregulares para deshacerse de aguas contaminadas. En algunos casos, los residuos son infiltrados al subsuelo. En otros, son vertidos al mar sin el tratamiento adecuado.
Las autoridades señalaron que estas acciones no eliminan la contaminación. Por el contrario, trasladan el problema a otros entornos naturales y generan afectaciones que pueden prolongarse durante años.
El director general del Organismo de Cuenca Península de Yucatán, Roberto López González, explicó que la Conagua mantiene programas permanentes de supervisión para detectar este tipo de infracciones. Asimismo, destacó que la vigilancia busca proteger uno de los recursos más sensibles de la región: el agua subterránea.
Acuíferos enfrentan riesgo permanente
López González precisó que las multas por descargas ilegales comienzan en aproximadamente 220 mil pesos. Sin embargo, los montos aumentan dependiendo de la gravedad de la infracción y del daño ambiental ocasionado.
De hecho, algunas sanciones recientes ya alcanzan los 8 millones de pesos. Además, aclaró que una vez determinadas por la autoridad competente, estas multas no pueden ser eliminadas ni recibir algún tipo de condonación.
Según estimaciones oficiales, la recaudación generada por estas sanciones en la Península de Yucatán ronda los 300 millones de pesos. Posteriormente, esos recursos son administrados por la Secretaría de Hacienda.
El funcionario explicó que parte de ese dinero se destina a obras hidráulicas y proyectos de saneamiento impulsados por la Conagua en coordinación con gobiernos estatales y municipales.
Contaminación amenaza ecosistemas y turismo
Roberto López González recordó que la principal fuente de abastecimiento de agua en la región se encuentra en el subsuelo. Por ello, cualquier descarga contaminante tiene el potencial de afectar directamente los mantos acuíferos que abastecen a millones de habitantes.
Asimismo, advirtió que los vertimientos al mar generan daños a la biodiversidad marina y pueden impactar actividades económicas fundamentales para el sureste mexicano.
Entre ellas destaca el turismo, que depende en gran medida de la conservación de playas, arrecifes y ecosistemas costeros. En consecuencia, la contaminación también puede afectar la competitividad de los destinos turísticos de la región.
El funcionario hizo un llamado a fortalecer la infraestructura de tratamiento de aguas residuales. Además, pidió a empresas, municipios y sectores productivos cumplir estrictamente con la normatividad ambiental vigente.
Finalmente, señaló que la protección de los recursos hídricos requiere una vigilancia constante y acciones preventivas. De esta manera, será posible evitar daños permanentes a los ecosistemas y garantizar el acceso al agua para las futuras generaciones.
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