Greenpeace exige frenar megaplanta de amoniaco en Sinaloa por riesgos para la Bahía de Ohuira

La organización ambientalista pidió detener el proyecto previsto en Topolobampo, que tendría capacidad para producir hasta 800 mil toneladas de amoniaco al año. Advierte riesgos para un humedal de importancia internacional, la biodiversidad marina y comunidades que dependen de la pesca.

Greenpeace México se sumó a la oposición contra la construcción de una planta de amoniaco en Topolobampo, Sinaloa, al advertir que el proyecto podría generar impactos ambientales y sociales en la Bahía de Ohuira, un ecosistema reconocido internacionalmente por su valor ecológico.

La organización ambientalista manifestó este viernes 24 de julio su rechazo al proyecto de Gas y Petroquímica de Occidente (GPO), filial del grupo Proman, y respaldó la defensa que comunidades indígenas Mayo-Yoreme y colectivos locales mantienen frente a la obra.

La planta tendría capacidad para producir hasta 800 mil toneladas anuales de amoniaco anhidro, sustancia utilizada principalmente en la producción de fertilizantes y cuyo manejo, ante fugas o concentraciones elevadas, puede representar riesgos para la salud y el ambiente.

Bahía de Ohuira concentra la preocupación ambiental

Uno de los principales puntos de controversia es la ubicación del proyecto en el entorno de la Bahía de Ohuira, integrada al sistema lagunar Santa María-Topolobampo-Ohuira, reconocido como humedal de importancia internacional bajo la Convención Ramsar.

La zona alberga peces, moluscos, delfines y otras especies marinas, además de funcionar como área de reproducción y desarrollo de distintas especies.

Greenpeace sostiene que tanto la construcción como la operación de la planta podrían alterar el ecosistema y afectar actividades económicas vinculadas directamente con los recursos naturales de la bahía, entre ellas la pesca artesanal.

La organización también alertó sobre los riesgos asociados al amoniaco anhidro y señaló que una liberación de esta sustancia podría tener consecuencias sobre los ecosistemas acuáticos, el suelo y la calidad del aire.

Greenpeace pide detener obras y financiamiento

Como parte de sus acciones contra el proyecto, Greenpeace informó que envió comunicaciones a directivos del Grupo Proman y al banco alemán KfW IPEX-Bank, al que solicitó retirar el financiamiento destinado a la planta.

La organización busca que los trabajos sean detenidos mientras persistan los cuestionamientos sobre sus posibles impactos ambientales y sociales.

Por su parte, la empresa responsable solicitó una reunión con Greenpeace para abordar los señalamientos. El encuentro está previsto para el próximo lunes 27 de julio.

La existencia de esta reunión abre un espacio de diálogo, pero no modifica hasta ahora la posición de la organización ambientalista, que mantiene su petición de frenar el proyecto.

Comunidades Mayo-Yoreme mantienen oposición al proyecto

La controversia por la planta no comenzó con la intervención de Greenpeace. Comunidades indígenas Mayo-Yoreme y organizaciones locales han cuestionado durante años el desarrollo de la infraestructura por sus posibles consecuencias sobre el territorio, los recursos naturales y actividades de las que dependen habitantes de la región.

Ahora, Greenpeace pidió también al Gobierno de México cancelar el proyecto y revisar la autorización de grandes infraestructuras industriales cuando puedan comprometer ecosistemas sensibles o los derechos de pueblos originarios.

El futuro de la planta permanece así en el centro de una disputa que enfrenta los argumentos de desarrollo industrial e inversión con las advertencias sobre los riesgos ambientales y sociales de instalar una infraestructura de esta magnitud junto a uno de los sistemas lagunares más importantes de Sinaloa.

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