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    Temperatura global roza el límite de París: 2026 confirma que el calentamiento dejó de ser excepcional

    La previsión de la Met Office británica para 2026 no aporta sorpresa, pero sí confirma una realidad incómoda: el calentamiento global ya no es un fenómeno episódico, sino una condición persistente del sistema climático. De acuerdo con su informe anual, la temperatura media del planeta podría ubicarse en 1.46 grados Celsius por encima de los niveles preindustriales, lo que convertiría a 2026 en el cuarto año consecutivo por encima del umbral de 1.4 grados.

    Este dato, por sí solo, puede parecer técnico. Sin embargo, adquiere relevancia al observar la tendencia completa. Antes de 2023, superar los 1.3 grados era poco frecuente. Hoy, rebasar los 1.4 grados se ha vuelto la norma. El récord de 1.55 grados alcanzado en 2024 ya no luce como una anomalía aislada, sino como parte de una escalera térmica ascendente que no muestra señales claras de desaceleración.

    Desde una perspectiva científica, la advertencia central no es solo el promedio anual. Nick Dunstone, coautor del informe, señala que 2026 podría volver a registrar picos temporales por encima de 1.5 grados, el límite fijado en el Acuerdo de París para evitar los impactos más severos del cambio climático. Aunque estas superaciones puntuales no implican un incumplimiento formal del acuerdo, sí indican que el margen de maniobra se está reduciendo rápidamente.

    Los propios científicos de la Met Office insisten en que cada décima de grado cuenta. No se trata de un debate semántico entre 1.4 o 1.5 grados. La diferencia se traduce en mayor frecuencia e intensidad de fenómenos extremos. Olas de calor más prolongadas, sequías persistentes, lluvias torrenciales e inundaciones repentinas dejan de ser eventos extraordinarios y se integran a la nueva normalidad climática.

    Un calentamiento sostenido y sus efectos acumulativos

    El carácter consecutivo de estos años récord es el elemento más preocupante del informe. Un planeta que no logra enfriarse entre un año y otro acumula impactos. Los ecosistemas pierden capacidad de recuperación, las infraestructuras enfrentan estrés constante y las sociedades deben adaptarse a condiciones extremas de forma permanente, no temporal.

    Para países como México, este escenario implica riesgos directos. El aumento sostenido de la temperatura global intensifica las sequías en regiones ya vulnerables, eleva la presión sobre los sistemas de agua y amplifica los daños por huracanes más intensos. El costo económico y social de estos eventos tiende a crecer, incluso sin que se rompan nuevos récords cada año.

    El mensaje implícito del informe es claro: el calentamiento global ya cruzó la fase de advertencia temprana. La discusión se ha desplazado de si ocurrirá a cómo se gestionan sus consecuencias. Mientras las emisiones globales no muestren una reducción sostenida, los años “excepcionales” seguirán acumulándose.

    En ese contexto, 2026 no representa un punto de quiebre, sino una confirmación. El límite del Acuerdo de París ya no es una referencia lejana. Es una línea que el planeta roza con frecuencia creciente, y cuya superación permanente parece cada vez más cercana si no se toman decisiones estructurales de fondo.

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