México bajo presión por aranceles de EE. UU.: Riesgo de sanciones si no cumple con control de fentanilo y migración

México y Canadá podrían enfrentar un nuevo arancel recíproco del 12%, adicional al 25% que ya aplica a las exportaciones fuera del T-MEC, si no cumplen con las exigencias del presidente estadounidense Donald Trump respecto al control del tráfico de fentanilo y la aplicación de leyes migratorias. Así lo advirtieron economistas del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF), con base en fuentes oficiales estadounidenses.

Aranceles diferenciados en escalada

El nuevo esquema comercial impulsado desde la Casa Blanca, conocido como “Día de la Liberación”, marca un cambio significativo en la política arancelaria de Estados Unidos. Según el IIF, el país ha elevado radicalmente el costo de acceder a su mercado, con la aplicación de un arancel general de 10% a partir del 5 de abril, excepto para México y Canadá, que de momento se mantienen exentos.

Sin embargo, el trato preferencial está condicionado. Si estos países no cumplen con las demandas en materia de seguridad y migración, se activaría el arancel recíproco del 12%, lo que elevaría el costo total de exportación hasta 37% para los productos fuera del marco del T-MEC.

A partir del 9 de abril también se aplicará una capa adicional de aranceles diferenciados para otros países con prácticas consideradas no recíprocas por Washington, que podría alcanzar hasta 49% en algunos casos.

Consecuencias para México

El país, que exporta más del 80% de sus bienes a Estados Unidos, depende críticamente del T-MEC. Sin embargo, las tarifas del 25% para sectores clave como el acero, el aluminio y la industria automotriz se mantienen vigentes. Expertos advierten que si se imponen aranceles adicionales, sectores estratégicos sufrirán impactos significativos.

Gabriela Siller, directora de análisis económico de Banco Base, explicó que 51.5% de las exportaciones mexicanas se acogen al principio de nación más favorecida de la OMC, es decir, pagan una tarifa mínima sin cumplir requisitos del T-MEC. El 48.8% restante sí entra dentro del tratado, lo cual también podría estar en riesgo con la escalada de exigencias por parte de EE. UU.

Por su parte, analistas de Banamex señalaron que el impacto económico de estos aranceles podría reducir el PIB mexicano en un rango de -0.1 a 0.6% en 2025, frente a un estimado previo de crecimiento de 0.0%. La tasa arancelaria efectiva subiría de 2.3% en 2024 a 21.9% en 2025, afectando precios, producción y comercio bilateral.

En un análisis complementario titulado The dollar paradox, el IIF argumenta que las tensiones comerciales no resolverán por sí solas los desequilibrios económicos de Estados Unidos. Subrayan la necesidad de reformas fiscales estructurales como condición para mantener la sostenibilidad de su economía. Según sus proyecciones, la deuda federal estadounidense podría superar 118% del PIB para 2035, si no se realizan ajustes como aumentos de impuestos o recortes al gasto público.

¿Oportunidad o amenaza?

El panorama se mantiene incierto. Aunque México aún goza de un trato preferencial, este está condicionado a temas ajenos al comercio, como el control de drogas y la migración. Mientras tanto, algunos analistas consideran que el país podría aprovechar el contexto para consolidar su posición como destino de inversión a través del fenómeno del nearshoring.

La clave estará en la capacidad del gobierno mexicano para negociar condiciones estables, mantener la competitividad de sus exportaciones y atender las presiones diplomáticas sin comprometer su soberanía ni su marco legal interno.

El gobierno federal ha manifestado que trabaja para obtener las mejores condiciones para sus industrias estratégicas en los próximos 40 días. La evolución de las relaciones comerciales con Estados Unidos marcará el rumbo de la economía mexicana en un contexto global complejo y cada vez más proteccionista.

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