Banxico sorprende con recorte de tasas y divide a sus especialistas

El Banco de México redujo la tasa de interés de 6.50 a 6.25 por ciento en una votación dividida. Aunque descartó iniciar un nuevo ciclo de bajas, la decisión generó advertencias sobre la inflación, el peso y el costo del financiamiento.

La decisión tomó por sorpresa a buena parte del mercado. El Banco de México (Banxico) recortó su tasa de interés de referencia en 25 puntos base para dejarla en 6.25 por ciento, pese a que la mayoría de los analistas esperaba que permaneciera sin cambios en la penúltima reunión de política monetaria del año.

El ajuste se aprobó por tres votos contra dos y la Junta de Gobierno lo calificó como una medida puntual, no como el inicio de una nueva etapa de reducciones. Su mensaje hacia los próximos meses fue que la tasa permanecerá en el nivel alcanzado durante un periodo prolongado.

La decisión abrió un debate entre especialistas: mientras algunos consideran que el banco central todavía tiene margen para realizar ajustes ante la evolución de la economía, otros advierten que reducir el costo del dinero en un entorno de riesgos inflacionarios y presión cambiaria puede resultar prematuro.

Tres integrantes votaron por bajar la tasa y dos se opusieron

La gobernadora Victoria Rodríguez y los subgobernadores Gabriel Cuadra y Omar Mejía respaldaron el recorte. En contraste, Galia Borja y Jonathan Heath votaron por mantener la tasa en 6.50 por ciento.

Banxico justificó el movimiento por la continuidad del proceso de desinflación, la ausencia de presiones importantes de demanda y las condiciones de holgura económica. También consideró que el efecto de las variaciones del tipo de cambio sobre los precios sería limitado.

Sin embargo, el propio banco central reconoció que el balance de riesgos para la inflación mantiene una inclinación al alza y elevó ligeramente sus previsiones para la inflación general y subyacente al cierre del año.

La institución conservó su estimación de que la inflación convergerá a la meta de 3 por ciento durante el cuarto trimestre de 2027. También señaló que sus próximas decisiones dependerán del comportamiento de los precios, el tipo de cambio, las expectativas inflacionarias y las condiciones de la economía.

Economistas cuestionan el momento elegido por Banxico

La decisión no generó una lectura uniforme entre los especialistas. Gabriel Casillas, economista en jefe para Latinoamérica de Barclays, consideró que existían argumentos tanto para subir como para reducir la tasa y defendió que la Junta realizó un ajuste puntual tomando en cuenta las diferencias entre los ciclos económicos de México y Estados Unidos.

Por su parte, Víctor Gómez, economista en jefe de Finamex, señaló que las posibilidades de que la Reserva Federal estadounidense aumente sus tasas en diciembre disminuyeron después de las elecciones intermedias y de la caída en los precios del petróleo.

A su juicio, si la Reserva Federal no eleva su tasa, Banxico podría tener más margen para retomar los recortes durante 2027. Actualmente, el diferencial entre la tasa mexicana y el rango de los fondos federales estadounidenses se ubica en 225 puntos base.

Una postura distinta expresaron analistas de BBVA Research, quienes calificaron como inoportuno el movimiento y consideraron que habría sido más prudente esperar condiciones económicas más favorables.

Paulina Anciola e Iván Arias, especialistas de Banamex, también cuestionaron que existieran condiciones para adoptar una política monetaria menos restrictiva, debido al deterioro del panorama inflacionario, la depreciación del peso y un crecimiento económico más sólido.

¿Quién gana y quién pierde con una tasa de 6.25 por ciento?

El recorte puede tener efectos distintos según la posición financiera de hogares, empresas y gobierno. Álvaro Vértiz, socio director de DGA Group para Latinoamérica y el Caribe, identificó entre los posibles beneficiados a la Secretaría de Hacienda, debido a que una menor tasa puede reducir el costo financiero de la deuda pública.

Las empresas con créditos a tasa variable vinculados a la TIIE también podrían obtener cierto alivio en sus pagos de intereses, lo que favorecería sus necesidades de financiamiento. Los exportadores, por su parte, podrían beneficiarse de condiciones cambiarias más competitivas, aunque ese efecto no está garantizado.

En el otro extremo se encuentran los ahorradores, que pueden recibir menores rendimientos en instrumentos ligados a las tasas de referencia. Los bancos también podrían enfrentar cambios en sus márgenes financieros, mientras que importadores y consumidores podrían resentir las consecuencias si la decisión contribuye a presionar al peso.

Luis Gonzalí, vicepresidente y codirector de Inversiones de Franklin Templeton México, advirtió que una reacción negativa de los mercados podría provocar un incremento en las tasas de largo plazo y elevar el costo de financiamiento del Gobierno. Consideró que la primera respuesta del mercado fue mixta y que será necesario observar su evolución.

La inflación y el peso marcarán el siguiente movimiento

Aunque Banxico presentó el recorte como un ajuste aislado y anticipó mantener la tasa en 6.25 por ciento durante un periodo prolongado, la decisión dejó abierta la discusión sobre el margen de maniobra de la política monetaria en 2027.

El banco central tendrá que equilibrar la necesidad de apoyar la actividad económica con su mandato prioritario de mantener la estabilidad de precios. La trayectoria de la inflación, el comportamiento del peso y las decisiones de la Reserva Federal serán factores relevantes para determinar si el nivel actual resulta suficiente o si las condiciones justifican nuevos movimientos.

También te puede interesar: Estefanía Mercado encabeza medición de Rubrum rumbo a la candidatura de Morena en 2027

Artículos relacionados