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    México aspira dirigir la Unesco con una candidata que busca «construir puentes» en tiempos de Donald Trump

    La diplomática mexicana Gabriela Ramos presentó oficialmente su candidatura a la dirección general de la Unesco, con un mensaje centrado en el diálogo, la inclusión y el multilateralismo, valores que —según expresó— serán esenciales para liderar la organización en un mundo marcado por tensiones globales e incertidumbre.

    Ramos, de 61 años, fue postulada por el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum. De ser elegida, se convertiría en la segunda persona mexicana y latinoamericana en dirigir la Unesco, después de Jaime Torres Bodet, quien ocupó el cargo entre 1948 y 1952.

    Un perfil con experiencia multilateral

    Con una trayectoria consolidada en organismos internacionales como la Unesco y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Ramos ha trabajado también en foros clave como el G20 y el G7. Su carrera ha estado orientada al diseño de políticas públicas con impacto social y al fortalecimiento de la cooperación global.

    Durante su presentación, hizo énfasis en que el mundo vive “tiempos inciertos y muy complejos”, donde los conflictos ganan terreno, por lo que consideró fundamental tener una Unesco capaz de tender puentes y generar soluciones colectivas. “Siempre he trabajado para construir puentes, entablar diálogos y buscar soluciones”, enfatizó.

    Ramos compite por el puesto con Khaled el Enany, egiptólogo y exministro de Turismo y Antigüedades de Egipto (2016-2022), quien promueve una “Unesco de los pueblos”, y con el economista congoleño Firmin Edouard Matoko, actual funcionario dentro de la misma organización.

    El proceso de designación concluirá en noviembre, cuando se determine al sucesor o sucesora de la francesa Audrey Azoulay, quien ocupa el cargo desde 2017.

    Desafíos por delante: el papel de EE. UU. bajo Trump

    Entre los principales desafíos para la próxima dirección general figura el futuro de la relación con Estados Unidos, luego de que el presidente Donald Trump firmara en febrero un decreto para revisar la participación estadounidense en la Unesco, organización a la que su administración ha acusado de mantener “un sesgo antiestadounidense”.

    El o la próxima directora general deberá gestionar el diálogo diplomático con Washington, además de consolidar la cooperación global en educación, ciencia, cultura y comunicación en un contexto de tensiones geopolíticas crecientes.

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