Ford Motor Company reveló que los aranceles impuestos por el presidente Donald Trump afectarán directamente sus ganancias este año, con una caída proyectada de mil 500 millones de dólares netos. Aunque el fabricante produce en Estados Unidos el 80% de los autos que vende en ese país, el golpe arancelario es inminente.
El impacto total estimado para Ford asciende a 2 mil 500 millones de dólares, según explicó su directora financiera, Sherry House. No obstante, alrededor de mil millones podrán mitigarse mediante estrategias logísticas como el transporte aduanero, que protege ciertos componentes de los gravámenes internacionales.
Esta presión financiera obligó a la automotriz a retirar su proyección anterior de hasta 8 mil 500 millones de dólares en EBIT ajustado para 2025. Entre los siete factores citados por la compañía está la creciente interrupción en la cadena de suministro global, atribuida a las políticas comerciales de la Casa Blanca.
Las acciones de Ford reflejaron el nerviosismo del mercado. Tras el anuncio, cayeron 2.8% en operaciones posteriores al cierre bursátil del 5 de mayo. Sin embargo, la empresa había registrado una ganancia acumulada de 3.8% en el año, en contraste con el retroceso de 3.3% del índice S&P 500.
Medidas de la Casa Blanca y reacciones de la industria
El presidente Trump ha defendido los aranceles de 25% a autos y autopartes importadas como una forma de incentivar la producción nacional y recuperar empleos. Pero la industria automotriz alerta sobre el alza de costos, los despidos y el riesgo de encarecer aún más los vehículos nuevos, que ya rondan los 50 mil dólares en promedio.
La semana pasada, el gobierno anunció una aplicación gradual de aranceles a autopartes durante dos años, además de excluir temporalmente de otros gravámenes, como los del acero y aluminio, a ciertas importaciones automotrices. House consideró estas acciones como «pasos de avance realmente importantes».
A pesar de ello, Ford mantiene cautela. El CEO Jim Farley aseguró recientemente que la compañía no subirá precios hasta evaluar cómo responderán sus competidores al entorno arancelario. La automotriz también espera obtener crédito por el contenido estadounidense en autos fabricados en México, lo que podría aliviar parte de la presión fiscal.
Ford no es la única afectada. General Motors, su competidor directo, reportó una exposición arancelaria de 5 mil millones de dólares. GM ajustó sus previsiones de ganancias y recortó empleos en una planta canadiense, al tiempo que reubicó parte de su producción a Indiana.
El panorama para el sector automotriz estadounidense sigue siendo incierto. Aunque algunas medidas federales apuntan a suavizar el golpe, los fabricantes lidian con un entorno de volatilidad comercial que dificulta la planificación estratégica. Se espera que Ford actualice sus estimaciones financieras al presentar los resultados del segundo trimestre.
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