Donald Trump volvió a sacudir la política internacional al reunirse con el presidente interino de Siria, Ahmed al Sharaa, en un encuentro sin precedentes en Riad. Es la primera vez en 25 años que un mandatario de EE. UU. se encuentra cara a cara con su homólogo sirio. La reunión, de apenas 33 minutos, bastó para que Trump lo elogiara públicamente y anunciara el levantamiento total de sanciones contra el nuevo gobierno de Damasco.
Desde el Air Force One, en su escala en Doha, Trump describió a Al Sharaa como un “luchador joven y atractivo”, con un pasado “muy fuerte” y posibilidades reales de liderar un proceso de reconstrucción en Siria. También aseguró que el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, le habló en términos elogiosos sobre Al Sharaa, reforzando su confianza en que será un “buen líder” para un país devastado tras catorce años de guerra.
“No he oído nada sobre una Torre Trump en Damasco. Primero hay que estabilizar el país”, respondió el mandatario, dejando abierta la puerta a futuros proyectos, pero poniendo el foco en el proceso político que apenas inicia.
El gesto de Trump no es menor. Ese mismo martes, en un foro de inversiones en Arabia Saudí, ya había adelantado que levantaría todas las sanciones impuestas a Siria tras conversar con el príncipe heredero, Mohamed bin Salmán. El argumento: estabilizar el país tras la caída del régimen de Bashar al Asad el pasado diciembre.
Una figura antes repudiada, ahora legitimada
La carrera de Ahmed al Sharaa ha sido meteórica. De figura considerada terrorista por Washington hace unos meses, pasó a encabezar una ofensiva militar que derrocó a los Al Asad y lo colocó al frente del país. La reunión con Trump marca su legitimación internacional y consolida su ascenso político.
El Ministerio de Exteriores sirio calificó el encuentro como “histórico” y resaltó la disposición de EE. UU. a cooperar en la reconstrucción y lucha antiterrorista. Participaron también figuras clave como el príncipe Mohamed bin Salmán, Erdogan (vía telefónica), y los cancilleres de Arabia Saudí, Siria y EE. UU., incluyendo al secretario Marco Rubio.
La reunión abordó también la cooperación bilateral para combatir al Estado Islámico y a otros grupos armados no estatales, con una reunión de seguimiento programada entre los cancilleres de Siria y EE. UU. para afianzar la coordinación.
El cambio de tono de Washington respecto a Siria podría reconfigurar alianzas y tensiones en Medio Oriente. Aún es pronto para medir el alcance del acercamiento, pero la reanudación de vínculos marca un giro radical en la política exterior estadounidense.
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