La expresidenta chilena quedó séptima entre ocho aspirantes en el segundo sondeo informal del Consejo de Seguridad mientras México mantiene su respaldo
La candidatura de Michelle Bachelet a la Secretaría General de la Organización de las Naciones Unidas atraviesa uno de sus momentos más complicados. La expresidenta de Chile quedó en el séptimo lugar entre ocho aspirantes en el segundo sondeo informal del Consejo de Seguridad.
Bachelet obtuvo dos votos de respaldo, seis en contra y siete sin opinión, de acuerdo con los resultados filtrados de la consulta realizada el pasado 21 de agosto. En la primera medición, celebrada a finales de julio, había conseguido seis apoyos, cinco votos negativos y cuatro posiciones neutrales.
El retroceso ocurre justo cuando la exmandataria viaja a México, uno de los países que todavía respaldan formalmente su postulación junto con Brasil.
La visita contempla su participación en una actividad de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, Cepal. Además, este martes la presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que prevé reunirse con Bachelet para hablar sobre su candidatura.
El escenario obliga a los gobiernos que sostienen la postulación a valorar sus siguientes pasos, aunque el resultado del sondeo no representa una votación definitiva ni determina por sí mismo quién ocupará la Secretaría General.
México mantiene su respaldo a Bachelet
La llegada de Bachelet a México ocurre en medio de la incertidumbre sobre la viabilidad de su candidatura.
Sheinbaum confirmó que México mantiene su apoyo a la expresidenta chilena y recordó que su postulación es respaldada actualmente por México y Brasil.
La mandataria mexicana también destacó la experiencia internacional de Bachelet, quien fue Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos entre 2018 y 2022.
“Nosotros sostuvimos su candidatura como secretaria general de Naciones Unidas”, afirmó Sheinbaum al referirse a la visita de la exmandataria.
El respaldo mexicano adquiere relevancia porque Chile retiró en marzo su patrocinio oficial a Bachelet. El gobierno del presidente José Antonio Kast argumentó entonces que las posibilidades de la candidatura eran muy bajas.
Desde ese momento, México y Brasil se mantienen como los principales países latinoamericanos que sostienen su postulación.
Por ahora, la administración mexicana no ha anunciado un cambio de posición.
Dos candidatas latinoamericanas encabezan la carrera
El segundo sondeo también modificó el panorama de la contienda.
La candidata de Guyana, Carolyn Rodrigues-Birkett, quedó en primer lugar con ocho votos favorables, mientras que la costarricense Rebeca Grynspan obtuvo siete apoyos.
El argentino Rafael Grossi también recibió siete respaldos, aunque con un mayor número de votos en contra que Grynspan.
Bachelet, en cambio, pasó de la cuarta posición obtenida en el primer sondeo a la séptima en la segunda ronda.
El resultado representa una pérdida importante de respaldo. En apenas unas semanas pasó de seis votos favorables a solamente dos.
Sin embargo, las consultas del Consejo de Seguridad son confidenciales, informales y no vinculantes. Su objetivo es medir la viabilidad de los candidatos antes de que el proceso entre en etapas más decisivas.
Además, todavía pueden cambiar las posiciones de los países miembros y no existe una decisión definitiva sobre quién será recomendado para ocupar el cargo.
El futuro de la candidatura queda bajo revisión
El retroceso de Bachelet abrió una discusión dentro de su propio equipo sobre la continuidad de la campaña.
El excanciller chileno Juan Gabriel Valdés, quien participa en la promoción de su candidatura, reconoció que los resultados no fueron los esperados y señaló que corresponde dialogar con Brasil y México para definir cómo avanzar.
También mencionó la posible influencia de Estados Unidos en el proceso y la eventual existencia de un veto, aunque aclaró que las elecciones para la Secretaría General son particularmente cambiantes.
Esa posibilidad es relevante porque los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad —Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido— cuentan con capacidad de veto cuando el proceso llegue a la etapa formal.
Por ello, una candidatura puede acumular respaldos y aun así enfrentar dificultades si uno de los miembros permanentes decide bloquearla.
La elección del próximo secretario general corresponde finalmente a la Asamblea General, pero antes debe existir una recomendación del Consejo de Seguridad conforme al procedimiento establecido por la Carta de Naciones Unidas.
Bachelet llega así a México en un momento decisivo para su campaña. El país que mantiene su respaldo tendrá ahora la oportunidad de conocer de primera mano la posición de la exmandataria después de su caída en el segundo sondeo.
Mientras tanto, la competencia permanece abierta. Rodrigues-Birkett y Grynspan encabezan las mediciones informales, mientras Bachelet enfrenta el reto de recuperar apoyos y mantener vigente una candidatura que perdió fuerza en apenas unas semanas.
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