El gobierno de Donald Trump analiza retirar visas de turismo y negocios a extranjeros que ingresaron como visitantes y después solicitaron asilo.
El gobierno de Estados Unidos prepara una de las mayores medidas de revocación de visas de su historia. El plan contempla retirar hasta 200 mil permisos de turismo y negocios a extranjeros que ingresaron al país con visas de visitante y posteriormente solicitaron asilo.
La medida fue confirmada por el Departamento de Estado, que informó que trabaja junto con el Departamento de Seguridad Nacional para identificar a las personas que podrían quedar incluidas.
El objetivo son las visas de no inmigrante B1 y B2. La primera corresponde principalmente a viajes de negocios, mientras que la segunda se utiliza para turismo y visitas temporales.
De acuerdo con información adelantada por Associated Press y retomada por EFE, el universo potencial podría alcanzar a 200 mil extranjeros que solicitaron o se encuentran en proceso de solicitar asilo desde 2016. De concretarse en esa magnitud, sería la mayor campaña de revocación de visas en la historia de Estados Unidos.
Sin embargo, el gobierno estadounidense todavía se encuentra en la etapa de identificación de los posibles afectados. Por ahora, no existe una revocación generalizada de todas las visas de este grupo.
La Casa Blanca endurece el control migratorio
El argumento de Washington parte de la naturaleza temporal de las visas B1 y B2.
El Departamento de Estado sostiene que estos permisos se conceden bajo la premisa de que sus titulares ingresarán a Estados Unidos como visitantes temporales y posteriormente regresarán a sus países de origen.
Tommy Piggott, portavoz del Departamento de Estado, confirmó que las autoridades están coordinando el proceso para identificar a quienes ingresaron con ese tipo de visa y después solicitaron asilo con la intención de permanecer en territorio estadounidense.
La administración de Trump considera que utilizar una visa de visitante para posteriormente buscar permanecer en Estados Unidos mediante una solicitud de asilo puede constituir fraude migratorio cuando existió una intención previa de quedarse.
El Departamento de Estado ha sostenido además que una visa estadounidense es un privilegio y no un derecho. Esa postura forma parte de una política migratoria que ha endurecido los requisitos para ingresar y permanecer legalmente en el país.
La dependencia estadounidense ya contempla el fraude o la tergiversación de información como una causa de inelegibilidad para obtener una visa. La legislación migratoria establece consecuencias cuando una persona presenta deliberadamente información falsa o incurre en fraude para obtener el permiso de entrada.
La medida alcanzaría visas de turismo y negocios
El plan está dirigido específicamente a las visas B1 y B2.
La B1 permite viajes relacionados con actividades de negocios, mientras que la B2 corresponde principalmente a turismo, visitas familiares y otros viajes temporales.
El gobierno estadounidense busca identificar a quienes utilizaron estas categorías para ingresar al país y posteriormente presentaron una solicitud de asilo.
No obstante, el hecho de haber solicitado asilo después de ingresar con una visa de visitante no significa, por sí solo, que todas las personas involucradas hayan cometido fraude. La determinación dependerá de las circunstancias de cada caso y de la revisión que realicen las autoridades.
Por ello, la eventual revocación no debe confundirse con una deportación automática.
La información disponible señala que la pérdida de la visa implicaría la cancelación del documento migratorio. Cualquier consecuencia adicional dependerá de la situación migratoria particular de cada persona y de los procedimientos que correspondan.
Además, una medida de esta magnitud podría enfrentar impugnaciones legales. Associated Press señaló que, si el plan se implementa como está planteado, probablemente enfrentaría desafíos ante los tribunales estadounidenses.
Trump amplía las restricciones migratorias
La posible revocación masiva se suma a una serie de medidas adoptadas por la administración Trump para endurecer el control migratorio.
Durante los últimos meses, Estados Unidos ha incrementado las restricciones relacionadas con visas, solicitudes de asilo y permanencia de extranjeros.
En agosto, por ejemplo, el Departamento de Estado anunció que había revocado más de 600 visas vinculadas con casos de turismo de maternidad y creó un grupo de trabajo para detectar a extranjeros que ingresan como turistas con la intención de dar a luz en territorio estadounidense.
También se han implementado restricciones para determinados países y categorías migratorias. Desde enero de 2026, Estados Unidos suspendió parcialmente la emisión de visas para ciudadanos de 19 países, incluyendo restricciones sobre visas B1 y B2 en varios de esos casos.
El gobierno de Trump ha planteado estas medidas como parte de una estrategia para reforzar la seguridad migratoria y evitar que los mecanismos destinados a visitas temporales sean utilizados para establecerse permanentemente en Estados Unidos.
La nueva revisión de visas B1 y B2 llevaría esa política a una escala mucho mayor.
Hasta 200 mil personas podrían quedar bajo revisión
El número estimado de posibles afectados es uno de los elementos que convierte el anuncio en una medida de gran alcance.
Según la información publicada por AP, el universo podría llegar hasta 200 mil personas que desde 2016 han solicitado o están en proceso de solicitar asilo después de haber ingresado con visas de visitante.
La cifra es una estimación del universo potencial y no significa que todas esas visas serán revocadas.
El Departamento de Estado deberá identificar los casos que considere compatibles con los criterios establecidos por la administración y coordinar las acciones correspondientes con Seguridad Nacional.
Mientras tanto, el gobierno estadounidense mantiene su argumento de que las visas B1 y B2 están destinadas a estancias temporales.
La eventual campaña de revocaciones marcaría un nuevo capítulo en la política migratoria de Trump y podría afectar a miles de personas que actualmente tienen procesos de asilo en curso.
El alcance final de la medida dependerá de cómo se implemente, qué criterios utilicen las autoridades y si los tribunales estadounidenses intervienen antes de que comience su aplicación.
Por ahora, el dato confirmado es que Washington prepara el mecanismo para revisar y eventualmente revocar visas de visitantes a extranjeros que ingresaron como turistas o viajeros de negocios y después solicitaron asilo.
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