El presidente de Colombia, Gustavo Petro, firmó este miércoles un memorando de entendimiento con el gobierno de China para integrarse a la Iniciativa de la Franja y la Ruta, lo que representa un giro económico y diplomático de alto impacto. La decisión busca atraer inversiones asiáticas y cerrar el déficit comercial de 14 mil millones de dólares que Colombia mantiene con el gigante asiático, sin romper oficialmente con su principal socio comercial: Estados Unidos.
Petro se reunió con el presidente Xi Jinping en Beijing, donde subrayó su intención de aumentar las exportaciones hacia China y abrir las puertas a capital productivo chino. “Si logramos eso, implica más exportaciones a China y flujos de capital productivo de China hacia Colombia”, declaró. En respuesta, Xi manifestó su disposición a importar más productos colombianos y a ampliar la cooperación en sectores como inteligencia artificial, infraestructura y vehículos eléctricos.
Aunque el documento no tiene carácter vinculante, la canciller Laura Sarabia explicó que sienta las bases de una “vinculación estratégica” con China, distinta del tratado comercial vigente con EE. UU. “Es un documento que establece las bases de la vinculación estratégica de Colombia con las rutas comerciales con China”, señaló en entrevista desde Beijing.
Relación con EE. UU. en la cuerda floja
La firma del acuerdo ocurre en un momento delicado en la relación bilateral con EE. UU., luego de que el presidente Donald Trump amenazara con imponer aranceles del 25 % a las exportaciones colombianas por desacuerdos en materia migratoria. Aunque el diferendo se resolvió mediante un acuerdo temporal, la tensión persiste.
Petro, de ideología izquierdista, ha manifestado su interés en diversificar los socios comerciales de Colombia. Sin embargo, sectores empresariales del país han mostrado inquietud por la nueva alianza. Bruce Mac Master, presidente de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI), advirtió que muchas compañías locales podrían enfrentar desventajas si el acuerdo facilita la entrada masiva de productos chinos. “Muchos de estos bienes están subsidiados o se producen en condiciones laborales precarias”, denunció.
Sarabia aclaró que el gobierno no pretende romper relaciones con EE. UU. y que seguirá negociando con ambos bloques. No obstante, la intención de Petro es clara: disminuir la dependencia económica frente a Washington.
Efectos geopolíticos
El acuerdo también ha generado lecturas geopolíticas. Pekín ha aprovechado el descontento de varios países latinoamericanos con la política exterior de Trump para posicionarse como una alternativa estratégica. En este contexto, la visita de Petro a Beijing es vista como una jugada que desafía abiertamente el dominio estadounidense en la región.
A pesar del carácter preliminar del memorando, los efectos políticos ya son tangibles. El gobierno de EE. UU. ha evitado pronunciarse directamente sobre el acuerdo, pero en círculos diplomáticos se percibe como un mensaje de advertencia. Si Colombia, tradicional aliado de Washington, consolida su acercamiento a China, otros países podrían seguir ese mismo camino.
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