México enfrenta un ritmo de calentamiento global superior al promedio mundial, lo que lo coloca entre los países más vulnerables ante los efectos del cambio climático, advirtió Francisco Estrada Porrúa, titular del Programa de Investigación en Cambio Climático de la UNAM, durante las mesas de trabajo “Cambio Climático en México: Tendencias, Riesgos y Políticas”.
Según Estrada, mientras el planeta se calienta a una tasa aproximada de 2 grados por siglo, en México la cifra se eleva a 3.2 grados por siglo, lo que representa un crecimiento alarmante que pone en entredicho la capacidad de adaptación del país. “Del periodo preindustrial a 2024, la temperatura en México ha aumentado 1.8 grados Celsius, lo cual nos coloca por encima del promedio global”, precisó.
El investigador explicó que, a pesar del paso reciente de fenómenos como El Niño y La Niña, que usualmente moderan el calor global, la temperatura sigue en ascenso. Desde 2023, el planeta ha superado el umbral de 1.5 °C por encima de los niveles preindustriales, un punto crítico que los expertos habían identificado como el límite para evitar consecuencias catastróficas.
Una visión de desarrollo con acción climática
Durante el mismo foro, Enrique Provencio Durazo, del Programa Universitario de Estudios del Desarrollo, hizo un llamado a colocar la acción climática en el centro de la estrategia nacional de desarrollo. Según el economista ambiental, la política climática debe ir más allá del enfoque de justicia ambiental y ser vista como una oportunidad de progreso económico y social.
“La acción climática cuesta, pero también genera grandes beneficios”, sostuvo Provencio. Añadió que se deben alinear las inversiones públicas con metas como la deforestación cero y el cumplimiento de los Acuerdos de París, a través de una mayor participación de instituciones como la Secretaría de Hacienda y una estructura presupuestal sólida.
Riesgos socioambientales y derechos sociales
Por su parte, Naxhelli Ruiz Rivera, titular del Seminario Universitario de Riesgos Socioambientales del Instituto de Geografía de la UNAM, subrayó la importancia de entender que los riesgos climáticos no solo son fenómenos naturales, sino que están profundamente ligados a condiciones sociales, económicas y estructurales. “No basta con contabilizar los activos dañados”, dijo. “Es urgente vincular las amenazas climáticas con los derechos sociales y la reducción de desigualdades estructurales”.
Estas reflexiones se dieron en el marco preparatorio de la Cumbre de Rectoras y Rectores de Universidades Mexicanas por la Acción Climática 2025, que busca trazar un nuevo camino para la acción climática desde el ámbito académico y científico, y colocar el tema como una prioridad política de alto nivel.
Con una temperatura en ascenso, fenómenos extremos más frecuentes y una vulnerabilidad social elevada, México enfrenta una encrucijada climática. Los especialistas coinciden en que el tiempo para actuar es ahora, y que no basta con buenas intenciones: se necesita voluntad política, recursos, ciencia y compromiso multisectorial.
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