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    Día Mundial de las Abejas: guardianas diminutas de la vida en la Tierra

    Su zumbido ha acompañado a la humanidad desde hace milenios, pero no fue sino hasta las últimas décadas que entendimos la magnitud de su papel. Las abejas no solo producen miel; son engranajes clave del equilibrio ecológico. Su existencia, documentada desde jeroglífios egipcios hasta el Códice de Madrid en Yucatán, ha sido parte esencial de la historia humana.

    Hoy, 20 de mayo, se conmemora el Día Mundial de las Abejas. No es una fecha simbólica cualquiera, es un recordatorio urgente: sin polinizadores no hay comida.

    La polinización es un proceso accidental pero vital. Cuando las abejas vuelan de flor en flor, transfieren polen que permite la fecundación y, por ende, la producción de frutos y semillas. Según la FAO, el 75% de los cultivos alimentarios del mundo dependen, al menos en parte, de esta labor.

    En México, los polinizadores son indispensables para el aguacate, el chile, el jitomate, la calabaza, el pepino, los cítricos, el cacao, el café, la sandía, la zarzamora y el mango, entre muchos otros. Los campos mexicanos necesitan conservar franjas de hábitat silvestre que sirvan como refugio para estas especies clave.

    Polinizadores bajo amenaza

    Desde finales del siglo XX, la población de abejas, mariposas y otros insectos se ha reducido drásticamente. Entre las principales amenazas están la pérdida de hábitat, el uso indiscriminado de insecticidas, la aparición de parásitos y enfermedades, y los efectos del cambio climático.

    Uno de los peores enemigos son los neonicotinoides, insecticidas neurotóxicos que no solo matan plagas, sino que envenenan indiscriminadamente y se mantienen activos por largo tiempo en suelos, cultivos y cuerpos de agua.

    En este contexto, la alarma es legítima: la disminución de polinizadores pone en riesgo la seguridad alimentaria global. Preservarlos no es un lujo, es una necesidad.

    La biodiversidad que zumba en el aire

    Las abejas forman parte del orden Hymenoptera, junto con avispas y hormigas. Este grupo tiene más de 250 millones de años sobre la Tierra y se han descrito más de 150 mil especies.

    En México viven unas 2,000 especies de abejas, aproximadamente el 10% del total mundial. Solo en iNaturalistMX se han registrado unas 500 especies, y se estima que hay muchas más sin documentar.

    Las abejas pueden dividirse en dos grandes grupos según la longitud de su lengua: las de lengua corta (como las abejas mineras, las del sudor, del poliéster, recolectoras de aceites y las australianas) y las de lengua larga (como las cortadoras de hojas y las famosas abejas melíferas y abejorros).

    El poder de la ciencia ciudadana

    La información sobre los polinizadores en México ha crecido gracias al proyecto Xicotli, que significa «abeja grande» en náhuatl. Esta iniciativa ha logrado identificar 440 especies de abejas a partir de más de 52 mil observaciones registradas por más de 9,500 naturalistas.

    Uno de los colaboradores más activos es el especialista mundial John Ascher, quien ha realizado más de 1.7 millones de identificaciones desde 2017. La suma de esfuerzos entre institutos como la CONABIO, el Instituto de Ecología A.C. y el Colegio de la Frontera Sur, ha permitido mapear la biodiversidad de abejas como nunca antes.

    Cómo celebrar a las abejas

    El primer paso es conocerlas. Algunas especies de abejas nativas son sorprendentemente hermosas y carismáticas. Crear un jardín con plantas nativas, evitar el uso de agroquímicos y registrar observaciones en plataformas como iNaturalistMX son acciones simples pero efectivas.

    Agradecer a estos pequeños titanes implica también defender sus hábitats. Su zumbido no solo endulza el aire, también sostiene la vida en el planeta.

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