El presidente Donald Trump ha insistido en que su política arancelaria busca recuperar empleos y fortalecer la industria nacional. Sin embargo, la mayoría de los estadounidenses no está convencida. Una encuesta de Harris para Bloomberg News revela que el 56% de los adultos en EE. UU. cree que sus finanzas familiares estarían en mejor estado si los aranceles impuestos por Trump no se hubieran aplicado.
La consulta se realizó entre el 8 y el 10 de mayo, con una muestra de aproximadamente 2,100 adultos. El sondeo, con un margen de error de 2.5 puntos porcentuales, fue realizado después de que Trump pausara varios aranceles anunciados en abril, pero antes de un acuerdo provisional con China para suspender temporalmente las represalias comerciales.
Aranceles que golpean el bolsillo
Más allá del desencanto general, un 69% de los encuestados anticipa aumentos en el precio de productos básicos como resultado de los aranceles. Empresas como Walmart ya advirtieron que los consumidores empezarán a notar precios más altos por el arribo de nueva mercancía. Target también ajustó su estrategia comercial al reducir su pronóstico de ventas, en parte por el descenso en el gasto de los hogares estadounidenses.
Esta percepción negativa se refleja también en las expectativas económicas: el 49% considera que los aranceles tendrán un efecto adverso en la economía, contra solo un 30% que cree que serán benéficos. Aunque la inflación ha bajado respecto a su pico más alto, tres de cada cinco personas afirmaron que el costo de productos cotidianos aumentó respecto al mes anterior.
El presidente Trump ha minimizado los efectos, sugiriendo que los consumidores podrán conformarse con “dos muñecas en lugar de 30” y que tal vez “las dos cuesten un par de dólares más”. No obstante, para muchos ciudadanos, esa visión es poco realista frente a presupuestos cada vez más apretados.
Mackenzie Knight, una trabajadora de recursos humanos en California, expresó su preocupación: “No estoy completamente en contra de los aranceles si realmente sirven a largo plazo, pero no veo cómo los actuales están ayudando a alguien. Para muchos, es muy frustrante”.
Preocupación por una desaceleración
El clima económico incierto ha llevado a un cambio de hábitos: tres de cada cinco personas dijeron haber recortado sus gastos en previsión de una posible recesión. De ese grupo, más del 70% dejó de salir a comer y el 57% gasta menos en entretenimiento. Incluso los viajes de verano se han visto afectados: un tercio de los que planean viajar ha reservado menos trayectos que el año pasado.
El pesimismo también se refleja en el ánimo político. La mitad de los estadounidenses cree que la economía ha empeorado desde 2024. Esta percepción está fuertemente influenciada por la afiliación partidista: el 66% de los demócratas dice que la economía se debilitó desde la salida de Joe Biden, mientras que solo el 25% de los republicanos piensa lo mismo. Más de la mitad de los independientes también percibe un deterioro económico.
El presidente Trump, por su parte, sigue promoviendo su agenda como una fórmula para devolver empleos manufactureros al país. Sin embargo, la caída del sentimiento del consumidor, que se acercó a un mínimo histórico en mayo, y advertencias como la de Jamie Dimon, CEO de JPMorgan Chase, sobre los riesgos para la economía, sugieren que el escepticismo va en aumento.
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