El FBI reveló una sofisticada operación de infiltración digital orquestada por el régimen de Kim Jong-un, en la que trabajadores norcoreanos accedieron de forma remota a empresas estadounidenses usando identidades falsas y complicidades involuntarias, todo con fines de espionaje y lavado de dinero.
Una de las piezas clave del esquema fue Christina Chapman, una mujer de 50 años que, desde su casa, operaba una «granja de laptops» sin saber que estaba facilitando una red clandestina al servicio de Pyongyang. De acuerdo con el FBI, su rol permitió a más de 300 empresas en EE. UU. emplear sin saberlo a ciudadanos norcoreanos que se hicieron pasar por trabajadores estadounidenses, provocando una pérdida ilegal de 17.1 millones de dólares.
Un engranaje disfrazado de trabajadora remota
Chapman fue contactada en marzo de 2020 a través de LinkedIn por una empresa que le propuso representar una firma de tecnología en el extranjero. Lo que no sabía era que estaba colaborando con un esquema diseñado por Corea del Norte para infiltrar trabajadores entrenados en tecnologías de la información. Estos empleados, conectados desde el extranjero, operaban computadoras ubicadas en territorio estadounidense para evitar sistemas de detección.
La operación funcionaba con Chapman recibiendo y configurando laptops para los empleados remotos. Desde octubre de 2020, su hogar se convirtió en una sede operativa que permitió a los norcoreanos acceder a redes empresariales sensibles. En enero de 2023, ya establecida en Arizona, compartía una casa de cuatro habitaciones mientras continuaba con esta actividad, que fue desmantelada en octubre del mismo año tras un allanamiento del FBI.
Las investigaciones revelaron que Chapman ayudó a falsificar documentos de verificación de empleo y a configurar conexiones remotas para estos operativos. En total, el FBI encontró más de 90 computadoras relacionadas con la red.
Espionaje, criptomonedas y seis cifras en sueldos
La agencia de ciberseguridad CrowdStrike ha identificado al menos 150 casos de infiltración de trabajadores norcoreanos en empresas estadounidenses, así como «granjas de laptops» activas en ocho estados. Algunos de estos falsos empleados fueron despedidos rápidamente por bajo rendimiento, pero otros llegaron a mantener sus cargos durante años, ganando sueldos de seis cifras.
Además del fraude laboral, los norcoreanos robaron información sensible. En un caso investigado por la firma Sygnia, una laptop devuelta tras una redada contenía programas personalizados para espiar reuniones por Zoom y descargar archivos sin ser detectados. Estas actividades, según el FBI, están diseñadas no solo para obtener información, sino también para usarla como moneda de cambio en actividades de rescate o chantaje.
Corea del Norte ha desarrollado un ecosistema de ingresos paralelos ante el endurecimiento de las sanciones internacionales. Al robo de criptomonedas y el contrabando de artículos de lujo, se suma esta infiltración silenciosa en el mercado laboral remoto de Occidente.
El Departamento de Justicia de EE. UU. ha ofrecido una recompensa de cinco millones de dólares por información que ayude a desarticular las redes financieras norcoreanas vinculadas a actividades como lavado de dinero, exportación ilegal y proliferación de armas de destrucción masiva.
En febrero de este año, Chapman se declaró culpable de fraude electrónico, robo de identidad y lavado de dinero. Según su acuerdo de culpabilidad, podría enfrentar hasta nueve años de prisión. Actualmente vive en un refugio para personas sin hogar en Phoenix, mientras espera su sentencia programada para el 16 de julio. Entre tanto, intenta subsistir vendiendo libros para colorear en Amazon, abriendo una tienda en Etsy y solicitando ayuda en GoFundMe.
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