A un año exacto del inicio de la Copa Mundial 2026, la Ciudad de México dio el banderazo simbólico con la iluminación en verde de más de 40 edificios emblemáticos, marcando el comienzo oficial de la cuenta regresiva hacia el partido inaugural en el Estadio Azteca.
La capital mexicana, que hará historia al convertirse en la única ciudad en albergar por tercera ocasión un arranque mundialista, se transformará progresivamente para recibir este evento global. Como parte de los preparativos, el gobierno capitalino anunció una serie de obras y festividades que acompañarán el evento durante los próximos meses.
Clara Brugada, jefa de Gobierno de la CDMX, informó que el Mundial servirá como catalizador de mejoras urbanas y sociales. «Estas obras no sólo son para el Mundial. Es la oportunidad de beneficiar a todas y todos», dijo, al detallar que se invierten más de 6 mil millones de pesos en proyectos de infraestructura, servicios y espacio público, especialmente alrededor del Estadio Azteca.
Entre los edificios que se iluminarán al anochecer del 11 de junio destacan el Zócalo, el Palacio de Bellas Artes, la Rueda de la Fortuna de Chapultepec y el Ángel de la Independencia. «Queremos que el espíritu mundialista se respire en cada rincón», afirmó Brugada.
La ciudad se prepara: cultura, infancia y tradición rumbo al Mundial
Además de la iluminación simbólica, la mandataria capitalina anunció que se realizarán 16 festivales futboleros —uno en cada alcaldía— donde la ciudadanía podrá disfrutar gratuitamente de los 104 partidos del Mundial.
También se confirmó que el Zócalo será sede del FIFA Fan Festival, un espacio donde se proyectarán los juegos en vivo y se destacarán expresiones culturales locales, entre ellas la exposición del «fuego eterno», dedicado al ancestral juego de pelota mesoamericano.
Otro proyecto clave será el Torneo Oficial Infantil FIFA Ciudad de México, que podría reunir hasta a 40 mil niñas, niños y adolescentes. Se busca no sólo incentivar el deporte, sino integrar a las nuevas generaciones al espíritu de esta justa deportiva global.
La CDMX también realizará una exposición de memorias ciudadanas de los Mundiales de 1970 y 1986. Para ello, convocó a los capitalinos a compartir recuerdos, fotografías y objetos relacionados con aquellas ediciones históricas.
En materia de movilidad, se construirá una ciclovía llamada Gran Tenochtitlan, que irá del Zócalo al Periférico Sur, como parte del legado urbano que dejará el Mundial. Brugada reiteró que los cambios no son sólo temporales: «El espacio público será protagonista en el Mundial, pero también después».
Por último, destacó el vínculo entre la CDMX y las otras 15 ciudades sede del Mundial en Canadá, EE. UU. y México, subrayando especialmente la coordinación con Jalisco y Nuevo León.
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