En una era en la que la inteligencia artificial (IA) ya no es solo una idea de ciencia ficción, el aclamado director Steven Spielberg ha dejado clara su postura frente al uso de esta tecnología en la industria cinematográfica: rechaza que la IA reemplace el pensamiento creativo humano.
Durante una entrevista concedida a Reuters tras la inauguración del Steven Spielberg Theater en Universal Studios, el realizador de clásicos como E.T., Tiburón y La lista de Schindler fue enfático:
“No quiero que la IA tome decisiones creativas que yo no pueda tomar, y no quiero utilizarla como un colaborador no humano para elaborar mi pensamiento creativo”.
El creador de “Inteligencia Artificial” habla con autoridad
La opinión de Spielberg cobra especial relevancia no solo por su peso en Hollywood, sino por haber dirigido en 2001 la película Inteligencia Artificial, una reflexión sobre el amor, la pérdida y la humanidad a través de un niño robot. La cinta, concebida inicialmente por Stanley Kubrick y concluida por Spielberg, anticipó debates éticos que hoy están más vigentes que nunca.
“La película no trataba tanto de la IA como la conocemos hoy, sino de la existencia sensible. ¿Puede una madre amar a un hijo que es un robot? ¿Puede una máquina amar de verdad?”, explicó el cineasta.
Si bien reconoce el potencial de la inteligencia artificial en campos como la medicina —“puede ser una gran herramienta si se usa de forma responsable y moral, por ejemplo, para encontrar la cura del cáncer”—, Spielberg insiste en mantener una línea clara cuando se trata del arte y la creatividad.
“Trazo un límite… no es una muralla, es una línea en la arena. Me da margen de maniobra para reconsiderar en el futuro, pero por ahora, no quiero que la IA decida por mí”.
Una historia de amor con Universal
La entrevista tuvo lugar luego de una ceremonia íntima en la que se inauguró un teatro con su nombre en los terrenos de Universal Studios, estudio con el que mantiene una relación de más de cinco décadas.
Recordó entre risas cómo comenzó su aventura allí en 1967, cuando era un adolescente:
“Me escondí en un baño durante el tour de estudios para quedarme dentro. Cuando salieron todos, tuve todo el lugar para mí ese día”.
Las palabras de Spielberg llegan en un momento clave para la industria cinematográfica, que atraviesa un debate profundo sobre el uso de IA en guiones, animaciones, voces y hasta en recreaciones digitales de actores. Si bien algunas voces defienden su eficiencia, muchos creativos temen por el desplazamiento del talento humano y la integridad artística de las obras.
En medio de esa discusión, Spielberg —quien alguna vez nos mostró dinosaurios realistas con efectos prácticos y digitales— vuelve a recordarle al mundo que la magia del cine nace del corazón humano, no del código binario.
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